jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Necesitas una doula?



La maternidad es un momento maravilloso, una revolución de nuestro ser y necesitamos vivirla con confiaza y seguridad.

El proceso empieza desde que se enciende dentro de nosotras ese INSTINTO MATERNO y deseamos ser madres, desde que lo compartimos con la pareja, desde que decidimos buscar un bebé o desde que el bebé nos encuentra por sorpresa y seguimos adelante con nuestro embarazo.

Hoy en día, en este lado del mundo, nos encontramos solos y solas, vivimos alejados de la red de mujeres que siempre han estado cerca de una embarazada, de su parto y en su puerperio y nos encontramos privadas de ese apoyo tan necesario.

Las dos o tres últimas generaciones han cambiado radicalmente la manera de parir y criar, la mayoría de nuestras madres no nos dieron el pecho o fueron anestesiadas en el parto, perdiendo el conocimiento y la confianza en nuestra naturaleza, por lo que se ha roto la cadena de la sabiduría y hoy, nos sentimos perdidas, desconfiadas y no tenemos el apoyo que necesitamos aunque estemos rodeadas.

De ahí nace la figura de la doula, de la necesidad de tener cerca una mujer que te comprenda y te acompañe en este proceso.

En el embarazo, te ayudamos a llevar un embarazo sano, a conectar con tu cuerpo, a conectar con el bebé, a expresar tus miedos y ofreciéndote la información de la que disponemos, ayudarte a encontrar la confianza en tu naturaleza sabia de mujer y en que tengas fé en tus instintos.

A conocer las opciones que existen para tu parto, elaborar un plan de parto y ayudar a que tu pareja se sienta partícipe y protagonista de este momento.

Como doulas nunca vamos a desplazar la figura del padre, todo lo contrario, le vamos a hacer sentir la importancia de estar a tu lado, bien informado y encontrando la mejor manera de ayudarte y apoyarte, confiando en ti.
Tampoco ocupamos la labor de los profesionales de la salud, cada uno tiene su espacio y la labor se complementa en tu beneficio.


En el parto, estando disponible desde que sientas que se acerca el momento, ayudándote a sentirte más tranquila y segura.
Decidas lo que decidas sobre dónde quieres que nazca tu bebé, estando a tu lado tanto hasta ir al hospital o como si vas a dar a luz en casa, velando por que te sientas bien, respetando tus deseos, respetando quién quieres que esté a tu lado, con una presencia serena y empática.

En el puerperio, visitándote cada día mientras lo necesites, compartiendo cualquier preocupación, ofreciendo apoyo con la lactancia, ayuda con tus otros hijos e hijas, permitiéndote tener el tiempo que necesites para entregarte al bebé sin prisas, sin estrés, respetando tus deseos y ofreciendo tranquilidad.

Después de saber que hay alguien que puede compartir todo esto contigo, ¿quién no necesita una doula?

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