jueves, 9 de junio de 2011

HABIBA

A estas alturas seguro que quien se pase por aquí ya ha oído la historia de Habiba...una joven mujer magrebí de 22 años, acogida en un centro para madres jóvenes de la comunidad de Madrid, junto a su pequeña de 15 meses.

Hace unos días, sin previo aviso, ni notificación, el IMMF, Instituto Madrileño del Menor y la Familia la separa de su hija y la echa a la calle, con el motivo de no haber cumplido con los objetivos de una programa de psicoterapia y habilidades maternales que implica abandonar la lactancia materna prolongada por considerarla caótica y perjudicial para los niños y niñas. 

Las redes sociales y la blogosfera se hizo eco enseguida de esta barbarie, la noticia corrió como la pólvora y hoy ya somos más de 4000 personas apoyando a esta mujer y más de 6000 firmas pidiendo que devuelvan a la niña a su madre. 

Se me revuelve el alma al pensar cómo ha vivido esa pequeña este sinsentido. Separada de manera brusca de su madre, se la llevaron a un lugar extraño, rodeada de desconocidos, la destetaron de manera radical, le robaron su mundo conocido y su consuelo.

Sin la edad suficiente para poder encajar, comprender, afrontar, ni defenderse o buscar ayuda ni apoyo, sin saber que todo está en manos de abogados, que somos miles de personas siguiendo la causa injusta y que no pararemos hasta que le devuelvan a su madre.

Alguien lo decidió y lo hizo. Alguien que, se supone, cobra por cuidar, proteger, apoyar a las madres jóvenes, alguien que sabe lo duro que es para los niños y niñas que tienen que vivir en casas de acogida por no tener familia que los atienda, que los consuele, fue capaz de precipitar a esa realidad, a un bebé que sí tiene una madre, que le brinda su pecho por 15 meses?

El daño causado a este bebé cada día, cada noche, cada minuto, es calificable de tortura y aunque todo esto se resuelva mañana mismo, el daño está hecho y nada podrá deshacer el dolor causada a esta criatura indefensa, la incomprensión y el miedo sufrido todos estos días.

Ayer la dejaron visitar a la niña, por una hora y luego, volverse a marchar... ¿alguien pensó en qué sentiría esa bebita? después de estos días de calvario se reencuentra con su madre una hora y se vuelve a marchar!

Hablamos de una madre que, según la doctora Ibone Olza, psiquiatra que la está atendiendo, es un mujer jóven, sin recursos, no desequilibrada, no agresiva, no maltratadora, ni alcoholica, ni drogadicta...aunque para mi, incluso en ese caso, excepto situaciones extremas y por el bien del menor, la separación no puede ser así de brusca.

Gracias a la noticia de Habiba, han salido a la luz la realidad que viven las madres jóvenes acogidas en centros como este. 
Obligadas a  destetar tomando medicación o no amamantar a demanda, para poder seguir junto a sus bebés en estos centros. La crianza con apego, los brazos, el colecho están prohibidos y así, calladas y sometidas, viven privando a sus pequeños de la calma y el consuelo de una crianza con apego.

En una situación de vida ya dura de por sí para ambos, les sumamos las directrices absurdas que alguien( no sé quien, ni cuándo, ni porqué) decidió, privándolos de los innumerables beneficios físicos y emocionales de la lactancia, del contacto, del atender la llamada de nuestros pequeños... todo esto, hoy en día, científicamente demostrado.

Sin contar con que obligar a una mujer adulta y mayor de edad, a medicarse o a elegir coaccionando, un estilo de crianza determinado,que además atenta contra las recomendaciones de la OMS y la Asociación Española de Pediatría, no debe ser muy legal. 

Me pregunto qué hubiera pasado si a alguna institución se le hubiera ocurrido retirar la tutela a una madre de su hijo, por no amamantarle, por dejarle dormir solo, permitirle llorar en un carrito sin abrazarle o ceñirse por horarios para darle de comer???


Estoy enfadada, triste, decepcionada, angustiada...porque las instituciones que deberían velar por los más desamparados, aumentan su desamparo. Porque no se dan prisa y hoy siguen separadas, porque yo también soy madre y podría ser Habiba, y si alguien me hubiera robado a uno de mis hijos, no sabría mantener la calma en medio de tanto dolor como lo está haciendo ella...yo sería capaz de cualquiera cosa, como cualquier madre.

Por otro lado, me siento tranquila por la rápida respuesta de todos los que se han movido para apoyar a Habiba, porque cada vez será más difícil callar las injusticias y me hace sentir que no estoy sola, que no estamos solas, que estamos arropadas y nos une una red que se activa con facilidad cuando alguien necesita ayuda.

Sólo espero con una velita prendida en mi corazón, que esta locura acabe ya, que las reunan y que las dejen darse calor, teta y amor, estar juntas y cuidarse como ellas quieran, seguir luchando por sobrevivir y encontrar un camino para poder tener un techo, un trabajo y alimento y no tener que protegerse de los que se suponen que están para ayudar.

Puedes encontrar toda la información de este caso en el grupo de Facebook

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