sábado, 9 de julio de 2011

ACOMPAÑANTE EN EL PARTO

En el taller de hoy estuvimos hablando sobre si los padres (o acompañantes) pueden estar en todo momento o no con sus mujeres durante el parto... y de casualidad me encuentro este artículo de EPEN, que les copio a continuación.

Sigo insitiendo en la importancia de elaborar nuestro Plan de Parto y Nacimiento donde expresemos claramente que deseamos estar acompañadas EN TODO MOMENTO, y TODO es TODO... un acompañante siempre hace que la mujer esté más tranquila y no tiene porqué molestar a nadie. 
Las cosas van cambiando poquito a poco gracias a las recomendaciones de la OMS y a la presión de los usuarios, que cada vez más informados, desean ser partes activas de sus partos y conocen sus derechos...

Esperemos que en breve, este deseo sea incuestionable.
 
 
 
¿Qué pasa con los derechos de los padres? 
Sobre el acompañamiento en el parto
Una cuestión cultural
Por Ángeles Cano


En muchos hospitales os dirán: “Usted puede estar acompañado en todo momento por una persona de su libre elección”, y además nos lo confirman: “Sí, sí, por supuesto, su pareja puede estar en el parto” Qué bien suena esta frase, ¿no?

…Y resulta que no puede entrar cuando entras por Urgencias y te hacen el primer reconocimiento. Que no puede estar cuando te pasan a dilatación. Que no puede estar cuando te ponen la epidural. (y luego se olvidan de el y no lo vuelven a llamar para entrar al paritorio…) Que no puede estar si deciden aplicar ventosa para extraer a tu bebé. Que no puede estar cuando vuestro hijo nace por cesárea.

Es decir, que en este país muchísimos padres no ven nacer a sus hijos. Qué pena, ¿no?
Quiero aclarar que no hablo de los padres que prefieren no entrar y estar en el nacimiento de su hijo, que también los hay y me parecen muy respetables. Pero, ¿qué pasa con todos estos miles y miles de padres que están soñando ver nacer a sus hijos y a los que se les niega estar en el nacimiento? ¿Acaso no tienen derecho a estar, a recibir también a sus hijos en este mundo?

¿Por qué esta situación? El “porque sí” no me vale como excusa, es demasiado banal.
A mi pregunta de “por qué”, un ginecólogo me respondió una vez: “Hombre, no pienso meterme testigos al quirófano”. ¿Realmente piensa que los padres entran en quirófano para vigilar al personal sanitario? Como si tuvieran algo que esconder…

En otros países, esto sería imposible. Simplemente, no se concibe negar al padre el derecho que tiene de estar en el momento en que nazca su hijo, si él lo desea. Me gustaría reproducir aquí el relato de Tobias. Su hijo nació en una cesárea de urgencia, hace unos años, en un hospital de Viena:

“Durante toda la operación estuve al lado de Natascha. La anestesia raquídea no funcionó, así que al final no hubo más remedio que aplicar anestesia general, hubo ciertas prisas. Ella entonces no podía ver a su bebé nacer y cogerle en brazos, y el ginecólogo me dijo con una sonrisa: “Es tu hijo también, ahora te toca”. En cuánto el médico sacó al bebé, todavía lleno de sangre y vérnix (en alemán, “Käseschmiere”, “pasta de queso”), me lo dio directamente en brazos. Este momento fue maravilloso, increíble, mi pequeño Martin en mis brazos. Enseguida le llevé a la sala de al lado donde le examinó el neonatólogo, luego le pesaron y le envolvieron para que no cogiera frío. Luego le llevé a la sala de reanimación, donde Natascha se estaba despertando lentamente de la anestesia. Le di a Martin y se lo puso al pecho. No fue el nacimiento que ella esperaba para Martin, pero por lo menos sabía que yo siempre estuve con él cuando ella estaba dormida.”

En muchos hospitales ya se está respetando el acompañamiento durante el parto, es una cuestión cultural que forma parte del gran cambio. Así que os animo a todos los padres que quereis acompañar a vuestras parejas y ver nacer a vuestros hijos: ¡Exigid vuestros derechos!

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