miércoles, 24 de agosto de 2011

Colecho cientìfico

 Cuando nació mi primer hijo, preparé muchas cositas...pero no monté ninguna cuna. Durmió con nosotros, en nuestra cama hasta los dos meses y luego, armamos la cunita pegada a nuestro colchón, sin ningún barrote en medio...como un anexo, donde casi nunca dormía, pero servía para que no se cayera.

Si ya antes de que naciera se me hacía raro pensar en ponerlo a dormir solo, una vez que me convertí en madre y lactante...no entiendo otra manera de vivir, de dormir, de criar, de amar a mis hijos fuera de mi cama.

Yo creo que todos alguna vez hemos adoptado algún cachorrito, todos sabemos que no se callan, no parar de gemir y llorar hasta que les abres la puerta de tu dormitorio, o los dejas dormir a tus pies... 

Por qué nos empeñamos en poner barreras, separaciones, límites a la búsqueda natural y sana de cobijo, de refugio, de tranquilidad que necesitan nuestros bebés?

Cada vez lo entiendo menos, cada vez me parece más ilógico que la mayoría de los bebés se vean en la necesidad de adaptarse a esta falta de conciencia, a esta sumisión a las normas  sin reflexionar a qué tenemos tanto miedo...

...a que nuestros hijos se queden para siempre en nuestra alcoba??? alguien conoce a alguno que le haya pasado esto??? algún adolescente que prefiera dormir con su madre que solo o mejor acompañado???


El miedo paraliza hasta el punto de ya no fiarnos ni de nuestro instinto que nos dice: Cógelo, abrázalo, arrópalo  y duérmete en un abrazo infinito con tu bebé... ni de nuestro oído, que escucha el llanto amargo del bebé cuando se queda solo.

El bebé no sabe que estás al lado, solo sabe que está solo y eso no es buena señal, nunca antes lo ha estado, su cuerpo le pide asegurarse de que su madre sigue ahí, que todo va bien...es un instinto de supervivencia, de consuelo, de sosiego...siempre ha formado parte de ti, dentro de ti...ahora lo único que pide, es poder descansar a tu lado.

 

Colecho cientìfico

Lo que intuìmos a media noche al oir llorar a una de nuestras crìas en medio de la oscuridad no puede estar equivocado... Y la "ciencia de la crianza" se retracta ya desde hace tiempo: Los niños deben dormir con sus padres.

** Imagen de Aitana Carrasco Inglès.


L@s niñ@s deberían dormir con sus padres hasta los cinco años
Sian Griffiths - Sunday Times 21 de mayo 2006

Uno de los más reconocidos expertos en salud mental infantil del Reino Unido, ha aconsejado a las madres y padres que rechacen lo establecido durante años, y permitan a sus criaturas dormir en la cama con ell@s hasta los 5 años.

Margot Sunderland, directora de educación en el Centro de Salud Mental Infantil de Londres, dice que la práctica conocida como ‘colecho’ hace que las criaturas sean más propensas a crecer de manera tranquila y sana como adultos. Sunderland, autora de 20 libros, da este consejo en su libro The Science of Parenting, que va a ser publicado este mes.
Tan segura está de los descubrimientos que se recogen en su nuevo libro, basados en 800 estudios científicos, que ha pedido que se provea a las asistentes sociales y sanitari@s con folletos con información al respecto, con el fin de educar a las madres y padres sobre el colecho. “Estos estudios deberían ser ampliamente difundidos entre madres y padres”, dijo Sunderland. “No culpo a los gurús que escriben guías de cómo ser padres -¿por qué iban ellos a tener conocimientos científicos?- El noventa por ciento es muy nuevo, y ahora es imperativo el que lo sepan. No hay absolutamente ningún estudio que diga que sea bueno dejar a tu hijo llorar.”
Dice que la práctica, común en el Reino Unido, de acostumbrar a las criaturas a que duerman solas desde que tienen unas pocas semanas es dañina, porque cualquier separación de la madre y del padre incrementa el flujo de las hormonas del estres, tales como el cortisol.
Sus descubrimientos están basados en los avances en la comprensión científica de los últimos 20 años, de cómo se desarrollan los cerebros de l@s niñ@s, y en estudios que utilizan scanners para analizar cómo reaccionan en circunstancias particulares. Por ejemplo, un estudio neurológico de hace tres años mostraba que una criatura separada de su madre-padre experimentaba una actividad cerebral similar a una criatura con dolor físico.
Sunderland también cree que la práctica actual está basada en actitudes sociales que deberían ser abandonadas. “Hay un tabú en este país sobre dormir l@s niñ@s con sus madres-padres”, dijo. “Lo que he hecho en este libro es presentar la ciencia. Estudios de todo el mundo muestran que el colecho hasta los cinco años es una inversión para la criatura. La ansiedad por la separación puede producirse hasta la edad de cinco años o más, lo cual puede afectarles más adelante en la vida. Esto se calma con el colecho”.
Los síntomas también pueden ser físicos. Sunderland cita un estudio en el que se encontró que aproximadamente un 70% de mujeres que no fueron consoladas cuando lloraban de niñas, desarrollaron dificultades digestivas en edad adulta.
El libro de Sunderland se aparta de los libros de los gurús del cómo ser padres, ampliamente leídos, tales como el de Gina Ford, que tiene miles de seguidores. Ford recomienda que se establezcan rutinas de sueño en los bebés en la cuna, desde la edad más temprana, “lejos del resto de la casa”, y enseñar a los bebés a dormir “sin asistencia adulta”. En su libro “The Complete Sleep Guide for Contented Babies and Toddlers”, escribe que las madres-padres necesitan tiempo para sí mism@s. “El colecho… suele acabar con la madre y el padre durmiendo en habitaciones separadas” y con madres exhaustas, una situación que “pone una presión enorme sobre la familia entera”.
Annette Moutford, directora de ‘Family Links’, organización de padres-madres, confirmaba que la norma en el Reino Unido era animarles a que durmieran en cunas y camas, normalmente en habitaciones separadas, desde una temprana edad. “Los padres y madres necesitan su propio espacio,” decía. “Animar a l@s niñ@s a que tengan su propia rutina del sueño en su propio espacio, tiene unos beneficios muy precisos”

Sunderland dice que se ha comprobado, que poner a dormir a las criaturas en sus propias camas cuando solo tienen unas semanas de edad, incluso si lloran por la noche, incrementa el flujo de cortisol.

Estudios en niñ@s de menos de cinco años han mostrado que el cortisol sube en más de un 90% de los casos, cuando van a la guardería. Y en el 75% de los casos, baja cuando vuelven a casa.
El Profesor Jaak Panksepp, neurocientífico de la Washington State University, autor del prólogo del libro The Science of Parenting, dijo que los razonamientos de Sunderland eran “una historia coherente en conformidad con la neurociencia. Una sociedad sabia debería seguir sus consejos”.

Sunderland dice que acostar a las criaturas solas, es un fenómeno peculiar de la sociedad occidental que puede aumentar las posibilidades del síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL). Esto puede ser debido a que la criatura pierde el efecto calmante que tiene el dormir junto a su madre para la función cardio-respiratoria.

“En el Reino Unido, 500 niñ@s mueren cada año de SMSL”, escribe Sunderland. “En China, donde [el colecho] es habitual, el SMSL es tan raro que no tiene ni nombre.”

1 comentario :

  1. No me imagino a Bambú durmiendo solo y a mi durmiendo sin él...Cuando comenté en mi familia que no íbamos a tener cuna todos se echaron las manos a la cabeza (cosas de jipis, pájaros en la cabeza, malcrianza...decían)...ahora mi madre ya se ha echado un par de siestas con él y a mi hermano le encanta ponerlo en su pecho cuando duerme, supongo que han entendido...No cambio por nada del mundo las sonrisas mañaneras que iluminan la cara de Bambú nada más despertarnos, sería diferente si tuviera que esperar a oir su llanto para levantarnos. Bárbara.

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