miércoles, 28 de septiembre de 2011

Epidural y calidad asistencial




Es curioso lo de la epidural. Se suele hablar de la buena calidad asistencial referiéndose a un alto índice de epidurales aplicadas.

Muchos hospitales en España tienen incluso como reto realizar un mínimo de porcentaje de epidurales para poder decir que ofrecen una buena “calidad asistencial”. Pienso que una verdadera calidad asistencial se refleja en un índice bajo de anestesias aplicadas. 
¿Porqué?

Porque sabemos en qué situaciones la mujer requiere  menos la epidural: cuando tiene libertad de movimiento en todo el proceso del parto, cuando puede comer y beber según sus necesidades, cuando no se le aumenta el dolor con una inducción, cuando no se le acelera con oxitocina el ritmo de las contracciones, cuando los profesionales atienden y acompañan el parto y no “hacen” el parto, y, muy importante, cuando puede estar acompañada en todo momento. Cuando necesitar una anestesia significa calidad asistencial, vamos bastante mal.

El agua caliente es una buena alternativa para aliviar el dolor de las contracciones. Un analgésico natural sin efectos secundarios. Otra medida que ha demostrado su eficacia en el alivio del dolor es el estar acompañada de otra mujer experta o doula, pero de eso, hablaremos próximamente.


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