lunes, 19 de diciembre de 2011

“Amamantar tras la cesárea”

Un completo artículo de Ibone Olza, que ilustramos con fotografías de algunas de nuestras madres voluntarias de SINA y sus hij@s.

Tras un parto quirúrgico, puede que cueste un poco más dar el pecho, pero es importante empezar cuanto antes.

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Conseguir que la lactancia funcione después de una cesárea suele ser más difícil que tras un parto vaginal. Sin embargo, amamantar en esta circunstancia conlleva unos beneficios añadidos a los que de por sí tiene la lactancia materna. Permite a muchas madres recuperar la confianza en su cuerpo, en el caso de que se hayan sentido mal por dar a luz por cesárea.

Dando el pecho el útero recupera antes su tamaño normal y se favorece la pérdida de peso. Además, los anticuerpos de la leche materna son especialmente importantes para los niños que nacen por cesárea tras un parto largo con rotura de bolsa, o que permanecen en el hospital, donde el riesgo de infecciones es mayor.


A pesar de estos beneficios, los obstáculos son importantes. De hecho, las mujeres que tienen a sus hijos por cesárea dan menos el pecho que las que los tienen en un parto vaginal. La mayoría de las dificultades que encuentran muchas madres para amamantar tras la cesárea no son consecuencia de la intervención, sino de toda una serie de creencias erróneas y/o prácticas inadecuadas en el hospital, que a menudo motivan que la lactancia termine antes de lo que la madre deseaba.

La primera toma

En la mayoría de los hospitales, a los niños nacidos por cesárea se les pone más tarde al pecho. Además, reciben más biberones en los primeros cuatro días y hacen menos tomas nocturnas. Esto retrasa la subida de la leche en la madre e incluso puede reducir la producción.

Si la cesárea ha sido programada sin que haya habido un trabajo de parto previo, aún se dificulta más la lactancia, porque ni siquiera se ha dado tiempo a que las hormonas del parto y lactancia empezaran a producirse.

La lactancia se puede iniciar en la primera hora de vida del bebé, incluso tras una cesárea. El paso de fármacos es mucho menor que la exposición que ha tenido en el útero durante la intervención, y los beneficios superan con creces a los posibles impedimentos. No existe ningún motivo médico que justifique mantenerle en observación sin sus padres durante 24 horas, como se hace rutinariamente en algunos hospitales españoles. Y si la situación clínica de la madre es inestable, la observación médica se puede realizar mientras el niño está en brazos de su madre, o de su padre.
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El cansancio

La fatiga y el estrés vivido por la madre pueden, por sí solos, inhibir la producción de la hormona prolactina, que es la encargada de fabricar la leche. A esto se añade la falsa creencia de que «la cesárea debilita tanto, que la leche no alimenta al bebé».
A menudo se interpreta que si el niño llora mucho, a pesar de tomar el pecho, será porque la leche no le llena. Pero lo cierto es que casi todos los recién nacidos suelen mostrarse más nerviosos e inquietos el tercer día de vida, justo antes de que aparezca la crecida de leche.
La composición de la leche materna no cambia, ni siquiera en los casos de madres desnutridas. Incluso si la madre ha perdido mucha sangre en la cirugía, su leche seguirá siendo el alimento de mayor calidad para su hijo.
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Chupetes y biberones

A los nacidos por cesárea a menudo se les ofrece el biberón en las primeras horas de vida para que «la madre descanse ». Pero el movimiento necesario para succionar la tetina es muy diferente del necesario para tomar el pecho. El bebé que toma biberón –sea de leche o de suero glucosado–en los primeros días de vida, va tener muchas probabilidades de sufrir la llamada ‘confusión del pezón’: cuando le ponen al pecho lo rechaza o llora a pesar de que tiene hambre.
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La postura

Encontrar una buena postura para amamantar puede no ser sencillo. Al principio resulta cómodo hacerlo tumbada, así la mujer se puede echar pequeñas siestas cada vez que el pequeñín se duerme mamando. Los cojines de lactancia son muy útiles para acercar al bebé al pecho, sin apoyarlo en el vientre.
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El malestar del bebé

Los niños nacidos por cesárea pueden tener dificultades propias de su nacimiento.
Algunos pasan las primeras semanas muy adormilados, casi siempre por haber nacido dos o tres semanas antes de tiempo. Otros lloran desconsoladamente durante largo rato… A veces no sabemos porqué lloran, aparentemente todo está bien. Pero, es posible que hayan sufrido mucho en el parto, en la cesárea o en las primeras horas de vida y que lleven el susto metido en el cuerpo, por decirlo de alguna manera, porque para ellos la experiencia ha sido dura.

Así que necesitan llorar y aunque el pecho les reconforta, van a seguir llorando un ratito. Si encima pasaron las primeras horas o días de vida separados de sus padres, puede ser que algunas cosas, como ser desnudados para recibir un baño, se lo recuerden.
Siempre podemos ofrecerles el pecho como consuelo o simplemente tenerlos en brazos y cantarles o acariciarles. Algunos niños nacidos mediante cesárea tienen dolor en el cuello o en la cabeza por un malposicionamiento en el parto. En algunos de estos casos la terapia craneo-sacral puede ayudar al bebé.

Casi todos los problemas con la lactancia se solucionan de manera similar: metiéndose madre y bebé semidesnudos en la cama, poniendo al niño sobre el regazo materno, recomenzando, armándose de paciencia y cariño, posponiendo todo lo demás, ofreciendo el pecho verdaderamente a demanda. La manera de aumentar la producción de leche es simple: tener al bebé más tiempo al pecho. Si a pesar de todo sigue habiendo un problema, es necesario que un buen profesional lo diagnostique y ofrezca una solución que permita continuar la lactancia.
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CONSEJOS PARA LOGRARLO

● Solicita que la cesárea se realice con anestesia regional (epidural o intradural), en vez de general.
● Puedes tomar calmantes para aliviar los dolores, la mayoría son perfectamente compatibles con la lactancia y no dañarán al bebé.
Pon el bebé al pecho lo antes posible en cuanto nazca, mejor si es antes de que haya pasado el efectode la epidural (para así no estar dolorida).
● Pide que te dejen al bebé permanentemente. Conviene que se quede contigo un familiar para ayudarte a ponerlo al pecho y a retirarlo si está dormido.
Amamanta a demanda y no limites el tiempo que el niño permanece al pecho.
Dar de mamar tumbada o en la postura del ‘balón de rugby’ (el bebé bajo el brazo de la madre, con los pies hacia fuera) suele ser lo más práctico después de la intervención.
Si te resulta más cómodo hacerlo sentada, colócate una almohada sobre el vientre para apoyar al niño y así evitar que te roce con los pies en la cicatriz.
Pide ayuda a expertas en lactancia o a madres de grupos de apoyo para asegurar que la postura es correcta.
Evita utilizar pezoneras y biberones todo lo posible.Tampoco es aconsejable el uso del chupete en las primeras semanas.

Ibone Olza

Psiquiatra y co–autora de ‘¿Nacer por cesárea?
Co-fundadora del foro Apoyocesáreas
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Ibone Olza (Lovaina, 1970) es madre de tres preciosos hijos nacidos por cesárea. Desde 1996 es socia del grupo de apoyo a la lactancia Vía Láctea de Zaragoza. En el año 2001 fundó el foro virtual Apoyo cesáreas junto con Meritxell Vila para el apoyo psicológico de madres que habían tenido cesáreas o partos traumáticos. Es además licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Navarra y doctora en Medicina por la Universidad de Zaragoza. Realizó la especialidad de psiquiatría en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y toda su actividad profesional se ha desarrollado en el campo de la psiquiatría infanto-juvenil y perinatal. En la actualidad trabaja como psiquiatra infantil en un Centro de Salud Mental de la Comunidad de Madrid y pertenece a la asociación El Parto es Nuestro.

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