domingo, 25 de diciembre de 2011

El llanto del bebé

    
Me encanta una frase que un día escuché y que he hecho mía..."Un bebé bien portado, es un bebé que se porta bien" un bebé tranquilo, un bebé que descansa, un bebé que no llora...

Porque a pesar de que estamos acostumbrados a que los bebés lloren, se nos olvida que siempre que lloran es por algo: hambre, sueño, miedo, angustia, o porque le pica la planta del pie y no se sabe ni rascar...
Una relación estrecha entre la mamá y el bebé, una mamá atenta y presente, que permanece junto a su bebé, que le observa y le escucha, aprende antes a identificar las señales que le ayudarán a entender qué le pasa a su bebé? Cuando hace este o aquel gesto, identificará antes qué necesita y cómo calmarlo.

En mi corta experiencia como madre de dos y doula, lo que sí percibo es que sea lo sea, casi siempre se calma de la misma manera, que por supuesto no es preguntándole -Pero qué te pasaaaaa? sino a través del contacto físico, del abrazo, del pecho...si la madre amamanta, un poco de teta siempre calma al bebé.
Aunque haga diez minutos que comió o veinte o una hora...siempre le calma, le ayuda a controlar sus emociones desbordas ante cualquier hecho novedoso que le causa el estrés.

El recién nacido no sabe del tiempo, no sabe esperar...nunca ha tenido que esperar por nada. En el interior del vientre materno todo le es dado, siempre ha estado abrazado por todo el cuerpo, toda su piel en contacto con la de su madre, nunca ha sentido frío, ni hambre, ni sed, ni con demasiada luz o ruidos muy fuertes y ha vivdo en un mundo ideal donde recibe sin pedir de manera inmediata, sin llorar.

Una vez ha nacido todo cambia en un segundo, TODO!  y esto es difícil de gestionar porque además, su cerebro racional no está completo. Necesita  contención y cuerpo materno, su único mundo conocido,  para ir adaptándose poco a poco, según sus necesidades individuales, a este nuevo mundo y sus exigencias.

El único lugar donde un bebé está tranquilo y se siente seguro es sobre el pecho de su madre, allí abrazado, caliente, con su movimiento habitual, escuchando su respiración  y el latir de su corazón que le han acompañado desde que ES, con el pecho disponible a demanda, para no pasar hambre ni sed...y observando, aprendiendo, gestionando poco a poco cada día,  cómo es el mundo aquí afuera y empezando a interaccionar cada día un poco más, hasta que su cuerpo le permite interactuar, interesarse, desplazarse y poco a poco separarse del cuerpo de su madre...
Recordemos que un bebé no se desplaza de manera autónoma hasta los nueve meses o más, así que este periodo viene a conocerse como Embarazo Extrauterino. 9meses dentro y 9 meses fuera.


La naturaleza ha dotado al recién nacido de una potente alarma, difícil de soportar por parte de los adultos y en especial por sus padres. A menos que estén profundamente desvinculados o que se quieran acostumbrar...Es el único mecanísmo de comunicación que posee y que sirve para expresar su malestar. Repito: SU malestar, aunque para nosotros como adultos no tenga razón de ser porque ha comido, está limpio, seguro, caliente y acostado en su cuna preciosa y con sábanas bordadas.

Las razones y necesidades de un bebé no pueden ser racionalizadas, simplemente SON y ni él sabe por qué, simplemente siente y expresa. Se trata de calmarlas armándonos de paciencia infinita, de amor infinito, de recordárnos que esto no dura eternamente, que es un bebé deseado y que necesitamos apoyo, alguien que nos nutra para nosotros poder nutrir, estar liberadas del resto de exigencias sociales, domésticas, económicas para ocuparnos con calma de las necesidasdes de nuestro bebé.

Cuando no se atiende el llanto, el bebé se siente abandonado, no entiende de métodos ni costumbres, no entiende, por ahora, de las necesidades ajenas, dicen algunos psicólogos que algo profundo se quiebra dentro de él y empieza un aprendizaje duro, la desconfianza en el mundo y en los demás.

Todos sabemos que es duro escuchar llorar a un bebé, todo el mundo se revuelve, se incomoda...estamos programados para ello, para que el llanto no nos pase desapercibido y nos haga atender al que lo necesita.

Los métodos conductistas que animan a las madres y padres a desatender el llanto de sus hijos, nos desconecta de su sufrimiento y como es algo muy difícil de lograr sin el desespero de ambos, nos pauta administrarlo poco a poco, un poco más rato cada día, para aumentar la capacidad de tolerarlo.

Y esto para qué? para poder vivir con hijos como si no los tuvieramos? para poder ser padres de 9 a 19h? para tener ratos para mi y mi pareja "como antes"?...lo siento amigos, pero el antes ya pasó y cuando decidimos tener un bebé nos transformamos de hijas en madres y de pareja en familia. Y en el inicio, adaptarse a esto es difícil y  por momentos nos sentimos desborados, incapaces, hasta arrepentidos, pero es una sensación que dura un rato y luego se nos pasa porque sí amamos a nuestro bebé  y sí vamos a poder.
Nosotros hemos decidido tener este bebé, nosotros podemos racionalizar lo dura que es la vida y a nosotros nos toca ACOSTUMBRARNOS a la nueva realidad, no lo contrario...hacer que nuestro hijo se acostumbre a no molestar a partir del toque de queda, en el que sólo en su cuna, en su cuarto, ha de aprender a no molestar, ha de aprender que por más que nos necesite, por más que llore, NADIE le va a atender, a calmar, a ofrecer su abrazo, su cama, su descanso.

La necesidad de piel, de contacto permante y  de apego de los recién nacidos es real y ha sido ya suficientemente demostrada con rigor científico. Cómo influye el que estas necesidades sean o no satisfechas, en la manera en que se desarrolla el individuo también. Cómo las conexiones neuronales que modelan nuestro cerebro se establecen según aquello que vivimos en los dos primeros años de vida, determinando para siempre quiénes somos y con qué seguridad, confianza y autoestima nos moveremos por el mundo, también ha sido ya demostrado científicamente y cómo la industria lo sabe y a la vez que nos vende un modelo deshumanizado de crianza nos provee de miles de artículos para reemplazar aquello de lo que la naturaleza nos ha dotado gratuitamente también....biberones y leche de vaca, cojines con el sonido de tu corazón, cunas que mecen, chupetes, trapitos de apego, traductores de llanto, manos que abrazan...

Paralelamente las mujeres sólo somos reconocidas y valoradas en el mundo ajeno  a la maternidad, según nuestros logros académicos, profesionales y sociales...así pues la madre que se queda en casa atendiendo la demanda de su pequeño, dando teta, colechando, abrazando, contentiendo y acompañando en el desarrollo, sin juicios ni prejuicios, según las necesidades de SU hijo, no es recompensada socialmente, ni valorada...está sola casi todo el día y al final, acaba creyendo que es un "sacrificio".

Cuando nos sentimos acompañadas, cuando estamos informadas, cuando disfrutamos de los hijos sin miedo a malcriar y sabiendo que estamos realizando la labor social y personal más importante del mundo..."Crear individuos más sanos y felices, más pacíficos y amorosos, para un mundo mejor" Si nos rodeamos y nutrimos de otras madres y no nos quedamos solas, si paseamos y descubrimos de nuevo el mundo de la mano de nuestros hijos, aprovechando el día para pasear, entrar en contacto con la naturaleza, respirar fuera de casa, utilizando nuestro cuerpo como cuna...empezaremos a darnos cuenta que el sacrificio es de otros, que abandonan lo más hermoso para seguir en el mundo visible.



¡Feliz día de Navidad!

Carol

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