lunes, 12 de diciembre de 2011

Relato de Sabina: No buscaba una doula, pero la encontré...

 




Mi segundo embarazo llegó en medio de una situación personal (laboral) un poco complicada, con un inicio delicado debido a una amenaza de aborto, y con otro bebé (apenas de 8 meses cuando nos "embarazamos") demandando constantemente a su mamá y sus cariñitos (como corresponde ;) ). Así que, tenía la sensación de no ser del todo consciente del proceso por el que estaba pasando, que dentro de mí estaba mi bebé, por el que tantas lágrimas derramé, creciendo y esperando lo mejor de sus papis. Por ello, inicié una búsqueda activa de talleres, actividades, etc., que me ayudaran a conectarme con mi "bichito" y, de repente, por medio de otra amiga en las redes sociales, descubrí Espacio Vida, a Carol y sus talleres de Embarazad@s.

El primer día de los talleres me sentí muy a gusto con ella, con sus exposiciones, con sus planteamientos, etc., y comencé plantearme nuevamente intentar dar el 100% y más si era posible, por tener un parto no medicalizado, natural, centrado en mamá y Pablo, Pablo y mamá. Al escuchar su relato de parto pensé: por qué no voy a poder yo, por qué no voy a poder tener esa misma "suerte"... y analicé las circunstancias que hicieron que en mi parto anterior no siguiera luchando y me abatiera finalmente... La principal responsable: la inseguridad. Y fue en ese momento cuando entendí que no buscaba una doula, pero la encontré en mi camino... para apoyarme en mi empoderamiento como mujer, para darme esa seguridad que hemos perdido las mujeres al plantearnos el parto como algo natural... y sobre todo, pensé en mi hijo: se lo merecía, se lo debía.... así que Carol pasó a ser mi doula :)

¿Qué buscaba en ella? ni yo misma lo tenía claro... yo quería sentirme capaz, creerme con las posibilidades de conseguirlo, y quizás Carol fue como una psicóloga, coach, o similar... jeje. 
¿Me acompañaría en el parto dentro del paritorio? dependería de muchos factores, pero no era lo que realmente me preocupaba... Mi marido y papá de mis hijos es el compañero ideal, es quién me da calma, paz, tranquilidad, y por supuesto, quién debía, merecía y necesitaba estar en el nacimiento de su hijo... por lo que si Carol también podía estar: bien, sino, por lo menos que estuviera al otro lado del teléfono para darle indicaciones al papi y para recordarme que yo podía...igual que han podido todas las mujeres a lo largo de la  historia misma de la humanidad...

Y... llegó el día. La tarde anterior nos habíamos sentado en una cafetería a conversar sobre cuáles eran mis necesidades, qué pretendía de su trabajo, hablar sobre el plan de parto... pero, ya la mañana siguiente había roto aguas, así que de la misma manera que por casualidad aparecí en Espacio Vida, su acompañamiento en el parto también fue surgiendo.

Después de toda la noche y parte de la mañana con contracciones y bolsa rota llegué al materno y pufffff... todas mis esperanzas al garete: menos de 37 semanas, bolsa rota, sin resultado del exudado... o sea, que por "prescripción médica" inducción sí o sí del parto... estaba decepcionada con el mundo, con las circunstancias, etc.... pero no era consciente de que todo eso estaba ocurriendo para que finalmente cada cosa se colocara en su sitio y finalmente recibir a Pablo como se merecía. 

Para no perdernos en detalles, resumo diciendo que: no habían paritorios disponibles y me mandaron a planta hasta que se liberara alguno; y... ¡sorpresa! la habitación estaba libre, solo para nosotros tres... bebé, papi y mami...

Preparamos todo para crear un clima de paz, de concentración, en el que sentirme cómoda y... ¡nueva sorpresa! volvió la dinámica, las contracciones, las ganas de ver nacer a mi peque, la sincronización entre mami y bebé... y ¿dónde estaba Carol? pues no lo sé, le dije que se fuera a casa porque como todo se había parado no iba a perder su tiempo allí... sí sé que estaba al otro lado del teléfono ante cualquier mensaje, duda, contracción fuerte...
estaba como si de "pepito grillo" se tratara, susurrando que yo era capaz, que todo lo que estaba pasando era parte de ese proceso natural... y, al final... dilatamos solitos, en la habitación, sin presencia de matrona, enfermeros, auxiliares y todo el desfile de personal sanitario; nos pusimos de parto solitos.

Tras una intentona de que me asignaran finalmente paritorio (me dijeron que únicamente había dilatado 2 cm) y a los 20 minutos, cuando ya tenía unas ganas locas de empujar bajé a urgencias, y de la silla de ruedas directamente al paritorio, porque Pablo ya venía, ya estaba allí... y sin epidural, sin oxitocina, sin episiotomía, con un trabajo de parto a mi rollo y en un espacio íntimo, sentada como me pedía mi cuerpo y con el abrazo de mi compañero de viaje: vino al mundo mi bebé tras ese calor que anuncia que todo está bien y que podré abrazar a ese angelito. Su cordón no se cortó hasta que no dejó de latir, y no me lo separaron de mi piel en ningún momento... Y ¿dónde estaba Carol nuevamente? pues en su coche de camino, pensando en los masajes que me iba a dar, en cómo ayudarme, etc... porque le dijimos que estaba de 2 centímetros, que no había prisa... así son las cosas, nada sale como esperas... y en mi caso fue muchísimo mejor!





Gracias Carol... por todo, por darme la fuerza que necesitaba, por escucharme y por estar ahí... y como dice mi madre, si te hubiese conocido en el embarazo anterior "la epidural no me coge". Un beso enorme.

3 comentarios :

  1. ¡Precioso relato! Muchas gracias por compartirlo. Y muchas gracias a Carol por prestar su espacio, su ayuda y su apoyo en todo momento. Besos.

    Laura

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  2. Sabina! No había leído tu relato hasta ayer. Q bonito!! Tú lo tenias muy claro y tienes mucha fuerza!! Daba gusto escucharte en los talleres! Q bien q todo saliera bien!! :))
    Muchos besitos para los 4 de nosotros 3! Y a ver si nos vemos todos otra vez!!
    Agatha

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  3. Que emocionante!! Muchas gracias por compartir tan linda experiencia de vida.

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