sábado, 23 de abril de 2011

Dejemos de hablar de parto natural

Dejemos de hablar de parto natural

 Por Claudia Pariente

Ilustración: William Medeiros
Escucho con asombro que ciertos hospitales ofrecen dos tipos de parto: 
Protocolo A y Protocolo B.  
Y encima nos dicen alegremente, que el B es el “humanizado”. ¿El otro que es entonces? Parto extraterrestre? ¿Parto NO-humano?

Para mí, es exactamente igual que si me ofrecieran entre las opciones: 
aguantar en silencio Vs  tener voz y voto.

En cambio, no me imagino a un profesional sanitario dando esta opción:

-          ¿Quiere usted un parto natural o un parto artificial?
-          ¿Cómo? ¿Puede repetir?
-          Mire señora. Que tiene usted todas las papeletas para un parto normal. ¿Prefiere que le atendamos según el protocolo de atención al parto normal o desea un parto intervenido? 

Creo que ni siquiera tendría que estar muy, muy informada nuestra hipotética señora, que con toda seguridad elegiría la opción B. 
A mí normal, por favor, que la última vez me intervinieron y no me gustó nada…

Pero si en vez de “normal” cambiamos la palabra por natural… da la impresión de que lo normal es lo otro. Y que “natural” es un término de gente alternativa, poco menos que sectaria, que lo que quiere es parir en medio de la naturaleza con cantos de sirena y brisa del mar. Que oiga, si el parto es respetado, también vale.

Pongamos un ejemplo más. Imaginémonos que vamos a nuestro hospital y nos dicen que podemos elegir. ¿Qué desea Ud. señora?

a)      Un parto que se ajuste a la última evidencia científica y que esté acorde con la Estrategia de Atención al Parto Normal, o

b)      desea ser atendida según los protocolos de hace 20 años?

Levante la mano la que quiere la opción B. 

 ”Parto natural” está también asociado a “parto con dolor”. Tampoco debería. De hecho, la estregia antes nombrada y la guía de práctica clínica (pág. 85 y siguientes), nos hablan de las formas de evitarlo o disminuirlo: posición vertical, deambulación durante el proceso de dilatación, estar acompañada, una ducha de agua tibia, técnicas de relajación, inyección de agua estéril, un masaje en la zona lumbar, utilizar pelotas de dilatación, estimulación transcutánea… La mayoría de las mujeres desconoce estas opciones.

Escucho también con mucha frecuencia (incluso en nuestras propias filas) las palabras “parto natural”, como si ello implicase de forma simple y reduccionista el querer parir sin epidural o por vía vaginal. Y no. No tiene nada que ver.

Lo natural es parir… así que por ahí ya vamos mal, uniendo conceptos equivocados. Lo no natural es extraer al niño o inducir el trabajo de parto en la madre (aunque sea por medios “naturales”: una inducción es una inducción).

Lo natural es parir. Lo que no quiere decir, que a veces, lo no natural no sea necesario. Y digo: En ocasiones, no siempre. Sí; a veces, hace falta recurrir a lo artificial; es decir, salir de lo natural para asegurar el bienestar de la madre, del hijo o de ambos.

Peeeero. En ningún caso en la mayoría de las madres.  En ningún caso como normal o como regla para todas. De hecho, sólo debería elegirse – una inducción, tener un parto artificial, practicar una cesárea, por ejemplo- cuando los riesgos de la intervención elegida sean menores que si dejamos hacer a la naturaleza su labor. Y en todo caso, aún en un parto que necesite intervención, siempre con la máxima de respeto por delante.

Respeto en muchos aspectos:

-          Respeto por la evidencia científica existente.
-          Respeto por la fisiología del parto.
-          Respeto por el ser humano que nace
-          Respeto por la madre que pare.

 Hacerlo de otra forma, es arriesgar a la madre, arriesgar al niño. Arriesgarse a una demanda por mala praxis. ¿Por qué correr riesgos?

No hay manera de perderse en este tema. Lo que quieren nuestros hijos es nacer, no que “los nazcan”. Lo que queremos nosotras es parir; no que “nos hagan partos”. 
Queremos parir de forma segura. Parir sin riesgos innecesarios. Parir felices. PARIR NORMAL.

“¿Esto que me pasa es normal o me estoy volviendo loca?”

 Publicado en el Blog de EPEN
Michael Tschernajavski "Maternidad"

Por Sara Jort

“Cuando mi bebé nació todas las previsiones que tenía se fueron al traste… nada era como yo pensaba. Yo me sentía extraña, no me reconocía…. De repente, las conversaciones con mis amigas, ninguna de ellas madre, no me resultaban de interés. Mi madre y yo discutíamos siempre que venía a casa a vernos, no sé porqué me irritaba tanto su presencia… A veces lloraba sin una razón aparente, por cualquier cosa…. Pero lo que realmente me preocupó fue que, cuando mi bebé dormía, ¡no podía evitar ir a ver si respiraba!………….¿Esto será normal o es que me estoy volviendo loca?….” Laia, 32 años.

A menudo escucho experiencias como esta, y no sólo eso, como madre también he tenido algunas de estas sensaciones. Aunque cada maternidad es una vivencia única, es a la vez, un relato común. La maternidad es un cambio muy importante en la vida de una mujer que afecta a todos sus ámbitos: laboral, de pareja, social, ocio, familiar… y es totalmente normal pasar por un periodo de transición, nos adaptamos a la nueva situación. Nos rompe los esquemas, y hablo en un sentido totalmente literal. Cuando en el ámbito de la psicología decimos que la maternidad es una crisis vital estamos queriendo decir en otras palabras esto mismo, es un cambio en la vida tan excepcional que exige ajustes personales nuevos, ya que los recursos anteriores no nos sirven en la nueva situación.

“Yo pensaba en el embarazo y el parto, nunca pensé en nada más. Yo creía que tendría a mi bebé y ya está, que yo sería la misma, todo sería igual, pero con mi “baby mocosete”…. Y luego vino lo que vino…” Amparo 37 años

Nace una madre, y con esta nueva identidad un abismo de dudas, inseguridades, miedos…. En poco tiempo, hay que buscar nuevas maneras, nuevos roles y funciones para la madre, el padre y todo el sistema familiar. El bebe obliga a recolocar como si de un nuevo puzzle se tratara, pero con las mismas piezas que se han utilizado hasta ahora: un padre, una madre, una abuela, un hermano etc… Las nuevas necesidades fuerzan al cambio en el sistema familiar que debe adaptarse, provocándose en muchas ocasiones disputas y rencillas que aparecen o que estuvieron en “stand by” hasta este momento.

La identidad materna se construye a través de la historia personal, la propia vivencia de la infancia, actitudes y características personales etc… así como por el contexto social que las envuelve. Actualmente nos vivimos en una sociedad y una cultura que se mueve de manera muy contradictoria respecto a la crianza de nuestros hijos/as, y el núcleo familiar sufre mucho esta ambigüedad. De alguna manera todas las personas tenemos una definición propia de lo que es una “buena madre” y un “buen padre”, y esto va a funcionar como una guía fundamental ya que representan las directrices del proyecto de familia que queremos llegar a ser.

A todo este movimiento personal y familiar le unimos un elemento, que creo no se le da la importancia que realmente tiene, pero que desde mi punto de vista es principal: el cansancio. Sabemos perfectamente que no estamos hablando de cansancio físico, de haber corrido más que de costumbre esa mañana, o haber tenido mucho trabajo, que se acaba después de dormir algunas horas más de las habituales. Se trata de un cansancio de otro orden que viene de ocuparse de un bebe veinticuatro horas al día los siete días de la semana, del peso de la responsabilidad de un personita que depende totalmente de tí, la novedad de la situación…… Es un cansancio que no desaparece tan fácilmente, ya que es del área más emocional y energética. Todos estos elementos producen que en la maternidad/ paternidad se de en muchas ocasiones una sensación de vulnerabilidad o sensibilidad especial:

“Cuando nació mi segunda hija me sentía como si no tuviera piel, cualquier cosa me tocaba y me afectaba sobremanera.” MªJose 29 años

Por esta misma razón, comentarios aparentemente insignificantes, casi siempre del tipo de “llora porque tiene hambre”, “lo vas a malcriar si lo llevas tanto en brazos”, etc…. de la abuela del bebé, o de la vecina que viene de visita, caen como bombas… Sin saber exactamente porque, nos hieren profundamente. Son comentarios que hacen diana en el centro de la máxima preocupación, nuestra propia confianza, la disminuyen poniendo en duda nuestras aptitudes como madres a nuestros propios ojos y a los ajenos:

“¿Pero qué pasa? A las madres, las tías…. ¿que se les ha olvidado cómo se pasa en estos momentos? ¡Todo el mundo diciéndote lo que tienes que hacer!…. Yo espero que cuando mi hija sea madre, me acuerde de esto, para no caer en el error de hacerle comentarios de como ha decidido cuidar a sus hijos/as…” Alejandra 41 años

Madres buscando a madres
En este contexto, resulta fácil entrever que la necesidad de apoyo aparece con mucha fuerza, pero no de cualquier apoyo, sino de aquel que nos da espacio para poder hablar y ser entendidas, en ese lenguaje que no todo el mundo comprende. Aquel apoyo que nos da aliento, nos da seguridad, exactamente el de otra madre experimentada o guía, una figura materna, que proporcione confianza y un “ambiente de contención” (así le llaman algunos/as profesionales). Es una interacción que favorece la necesidad de seguridad así como el intercambio de experiencias entre madres.
Soy una gran adepta de los grupos de madres en todas sus modalidades: talleres de apoyo a la lactancia materna, grupos de posparto, grupos de crianza, foros especializados… cada mujer encuentra el propio. Estos grupos normalmente respetan y favorecen estos espacios de contención, libres de juicios y opiniones, y la madre se siente cómoda fácilmente ya que todas comparten el mismo momento vital y experiencias similares. Así encuentra a mujeres referentes o compañeras afines, que formaran su red de apoyo.
 “Después del nacimiento de mi primera hija quise que mi pareja me acompañara un día al grupo de posparto, que tanta importancia tenia para mi. Por casualidades de la vida la matrona nos reunía en su casa, concretamente en la cocina, a veces mientras cocinaba un pastel de cumpleaños para alguno de sus cuatro hijos. Una vez acabado el taller yo le pregunté entusiasmada a mi pareja que le había parecido, y él me contesto que no había entendido nada, que todas hablábamos a la vez y que no sabía bien que le encontraba a aquello. Mi frustración fue tremenda, para mi había sido todo tan interesante….” Sara 30 años

¿Y por que otras madres?
Porque el padre nos proporciona apoyo emocional en el mayor de los casos, pero no tiene la legitimidad de una madre, nunca pasó por lo mismo. Porque la abuela materna del bebe muy a menudo, es fuente de conflicto inicial hasta que cada rol se resitua, (¡la hija ahora es madre! ). Pero esto no será siempre así, la relación esta pasando por un tránsito necesario que dará lugar a un nuevo vínculo entre la abuela y la madre, diferente al que existía antes del nacimiento del bebe.

Porque no siempre hay hermanas, tías, abuelas… cerca de las madres para realizar el sostén vital que necesita una mujer en este momento tan característico. Porque las madres necesitan otras madres para hablar de bebes, de ellas, de todo lo que les está pasando, porque estos contactos nos ayudan a sobrevivir cuando maternamos en soledad, como sucede habitualmente.

Christiane Northrup en su grandioso libro “Cuerpo de Mujer. Sabiduria de Mujer” relata: “Una de mis pacientes me dijo: <que han parido alguna vez. Me sentí poderosa y conectada con algo de mi interior que no sabía que estaba ahí. Ocupé mi puesto entre las mujeres madres.>>”
Enero 2011

Oxitocina Sintética....adelantar, provocar, acelerar....




Adelantar, provocar, acelerar el parto, necesita de un elemento externo que provoque las contracciones que de manera natural son producto de la Oxitocina Natural. 
 
Las implicaciones de usar Oxitocina Sintética son numerosas y la mayoría de las mujeres no las conocemos...

En primer lugar, como más llamativo está el hecho de que las contracciones son mucho más seguidas y más intensas, a veces, no hay descanso entre una y la siguiente y esto es muy difícil de soportar para la mujer y para el bebé.
El dolor es más intenso.

Ambos estamos preparados para llevar las contracciones que nuestro cuerpo maneja de manera natural, con sus pausas y con la intensidad que ambos necesitan, sin embargo, la que nos administran por goteo, no responde a las señales de nuestro cuerpo  y las de nuestro hijo.

Cuando nuestro cuerpo, de manera natural, segrega oxitocina, también segrega endorfinas, de las cuales nos beneficiamos mamá y bebé para sobrellevar el parto...cuando la oxitocina es sintética, nuestro cuerpo no segrega endorfinas!! 

Las endorfinas nos embriagan, nos dan sensación de bienestar, hacen el parto más llevadero y nos ayudan a transladarnos al "planeta parto",  haciendo que el parto llegue a resultar placentero y que nos queden ganas de repetir!!



Semana Mundial por un Parto Respetado

En Mayo celebramos la Semana Mundial por un Parto Respetado, no queremos dejar pasar esta oportunidad para seguir informando, animando, apoyando a las mujeres y a la sociedad en general sobre la importancia de respetar este momento íntimo y sagrado en la vida de cada mujer y cada nuevo ser humano.

El próximo  
Viernes 20 de Mayo
en la Biblioteca General de San Telmo
celebraremos junto con Azaral una Charla - Coloquio donde hablaremos sobre:
-Fisiología del Parto, conocer cómo funciona nuestro cuerpo, nos ayuda a comprender el proceso y estar más tranquilas, saber qué está pasando...

-Parto Respetado: derechos de la mujer a informarse, a ser informada y a decidir. El lema de este año es "Parir como, donde y con quien tú quieras"

-Elaborar tu Plan de Parto y Nacimiento


-Después compartiremos historias de partos de todos los colores, partos en hospital, partos en casa, partos rápidos y más lentos, partos respetados y no respetados, emociones, miedos, mitos, relatos, emociones, risas y lágrimas...

La entrada es libre y gratuita y los niños son bienvenidos.

La Soledad de Nuestros Hijos

La necesidad básica primordial de todo niño humano, es el contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano. No es más complicado que “eso”. Sin embargo, algo que debería ser sencillo y espontáneo, lo hemos convertido en un problema. Casi todos apuntamos a que el niño pequeño “no nos moleste”. Es extraño. Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita. 

 Apenas nace, suponemos que debería dormir solo. Crece un poco, y ya opinamos que es grande para pedir brazos o mimos. Y si crece un poco más, es grande para quedarse en casa. Luego es grande para llorar. Después es grande para no quedarse en una fiesta de cumpleaños. Y por supuesto, siempre es grande para hacerse pis, o para tener miedo de los mosquitos o para no querer ir a la escuela. 

Si todo lo que necesitaba desde el momento de su nacimiento fue contacto y no lo obtuvo, sabe que su destino es quedarse solo. La necesidad de contacto no desaparece al no obtenerla, entonces su mejor opción será cambiar el modelo de llamada hacia un sistema más “escuchable” para el adulto y posiblemente más molesto. Generalmente el niño enferma. Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia

Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos padecido, y si pudiésemos ponernos las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una revancha. Descargamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas.

Ahora pretendemos salvarnos y no tocar al niño, porque tocar nos duele. Nos duele el cuerpo rígido por falta de amor, nos duele la moral, nos duele el alma. ¿Estamos dispuestos a hacer algo por las futuras generaciones? Entonces resolvamos nuestro dolor infantil y pongamos nuestro cuerpo a disposición de quienes son niños hoy.

Laura Gutman

domingo, 17 de abril de 2011

Parto vaginal de nalgas en casa




This is a video of a successful, beautiful breech home birth. It is not intended for younger viewers or anyone not wishing to see an actual live up close and personal birth.

viernes, 8 de abril de 2011

Quéeeeee???? Vacas genéticamente modificadas para producir leche humana

Ileana Medina de Tenemos Tetas responde así...no quiero añadir nada más a esta absurdidad.

Pobres vacas, pobres humanos...

Por Ileana Medina Hernández

"Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
Y no estoy tan seguro de la primera."
- Albert Einstein.


Circula hoy en la red maternal de Facebook esta noticia. La primera expresión que me sale al leerla es: "¡pobres vacas, pobres humanos!". ¿Con qué derechos nos creemos los humanos sobre el resto de las especies vivas del planeta?

 Me llama la atención que, ante este nuevo paso de la "ciencia", se espera "la oposición de los grupos que se oponen a los alimentos transgénicos". ¿Y el resto de la humanidad no dirá nada? ¿Nada sobre las vacas, nada sobre las mujeres, nada sobre los bebés criados con tal "experimento científico"?

Casualmente esta mañana leía también la ilustrativa tabla que publica Eloísa sobre la diferencia entre la leche de fórmula y la leche materna. Y me vino a la cabeza una reflexión.

Está muy bien que la ciencia demuestre la superioridad de los ingredientes de la leche materna sobre cualquier otro sucedáneo. Cada día se descubren nuevos componentes, con importantes funciones sobre el organismo de los recién nacidos.

Pero yo creo que la ciencia está llegando a sus propios límites. ¿De verdad es necesario gastar recursos científicos en demostrar que la lactancia materna es lo mejor, o que los niños necesitan que sus padres los acaricien y hablen con ellos, o que lo mejor para un recién nacido es no ser separado de su madre, y  por otro lado, a la vez, en clonar vacas para que se conviertan en nodrizas humanas? ¿No es paradójico?

Espanta hasta donde puede llegar la necedad humana: que sea necesario dedicar tantos recursos a la investigación científica para; por un lado demostrar verdades de perogrullo, y por otro para lucrar con nuestra propia ignorancia y nuestra propia neurosis. Si el ser humano no estuviera tan lejos de su más elemental esencia, tanto unos como otros dineros podrían dedicarse a causas más urgentes, con el hambre que hay en el mundo.

¿Mucho más sencillo que manipular genéticamente a las vacas, no seria preguntarnos por qué la especie humana no puede o no quiere alimentar con nuestra leche a nuestros hijos?

Por mucha química y mucha clonación, el problema principal del biberón no son los ingredientes de la leche sucedánea.

No puede decirse mejor que con estas palabras de Casilda:

"Lo peor del chupete o del biberón no es que el pezón sea de plástico, sino el cuerpo que falta detrás del chupete o biberón. Lo peor no es que la leche artificial nutra peor o proteja menos; lo peor es que rompe la relación libidinal. En la maternidad, el ritmo del mundo visceral tiene que convertirse en un ritmo unísono de dos seres en simbiosis, un ritmo simbiótico. Como dice Gabriela Mistral, hemos de mecer nuestra carne para mecer la de nuestros hijos." *

Así, da un poco igual que clonemos a las vacas, o que fabriquemos leches de fórmula cada vez mejores. Pero va a seguir faltando lo esencial: el cuerpo materno. El placer que siente el bebé al succionar el pecho de su madre, su olor, sus latidos, la energía del intercambio con el cuerpo materno, la expansión de saberse en el lugar en que debe estar, en el mejor lugar del mundo.

Ay de quien no sepa apreciar la diferencia.

Hablan sobre partos en el Telediario

Anoche, el telediario de RTVE dedicó un espacio para hablar sobre los partos en España, sobre lo que desde aquí y desde tantas páginas defendemos y hablamos hace tiempo...el derecho de las mujeres a parir sin miedo,  el parto como proceso fisiológico y no como enfermedad,  permitir a las mujeres decidir, moverse y tomarse su tiempo, no separar al bebé de su madre, no actuar con prisa cuando todo está bien  porque es un momento íntimo y sagrado que merece respeto.

Desde aqui felicitar a toda la gente que hay detrás de EL PARTO ES NUESTRO, porque su labor es muy necesaria y lo están haciendo genial...




Breve reportaje en el que RTVE aborda la manera de atender partos en España.
Con mucha mas medicalización de la necesaria, y el doble de cesareas de las recomendadas por la OMS, España vive un momento de transformación en su asistencia normal, existiendo ya hospitales que utilizan protocolos mas respetuosos y solo medican los partos de riesgo.

miércoles, 6 de abril de 2011

ONE WORLD BIRTH

Reunidos en este documental profesionales del mundo entero que creen en la capacidad de la mujer, que la respetan, que luchan por una manera sana y natural de parir y nacer, por no jugar con el miedo, por no hacer negocio del nacimiento...
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