miércoles, 14 de marzo de 2012

El Parto Vertical


En la actualidad hay muchos lugares en los que dar a luz sigue siendo un reto. Y no sólo por la complicada situación geográfica de algunos pueblos sino por el choque cultural existente entre sus tradiciones y el avance de la medicina. En el área rural de una de las regiones más pobres de Perú, Huancavelica, Rosa Angélica Paredes Chanhualla se dedica a asistir los partos de las mujeres andinas según su tradición y de la manera en la que ellas y sus familiares se sienten más cómodos: pariendo en posición vertical.

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Rosa Angélica Paredes Chanhualla ayudando a Jenny a parir.
FOTO  ©  Daniel Benites Tacanga
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Por Adriana Scialdone para GEA PHOTOWORDS
Desde la antigüedad el embarazo y el parto han estado rodeados de misterio, incertidumbre, curiosidad,  y son numerosas las posturas que se han ido probando.  Cuando todavía no existían sitios específicos para parir se daba a luz en condiciones precarias, las mujeres  indias, por ejemplo, iban a la orilla del río a parir solas y cuando terminaban subían la cuesta con el bebé en un brazo y la placenta en el otro. Pero desde la antigüedad las mujeres han parido de cuclillas, de rodillas, de pie, sentadas sobre las rodillas del marido o sobre las rodillas de una partera.
Los tiempos fueron cambiando y surgieron figuras como la de la partera o la matrona, que ayudaban a las mujeres a dar a luz. Pero todavía hoy existen zonas rurales en las que es muy difícil llegar a un hospital porque están en plena selva amazónica o aislados en las montañas, como es el caso de Huancavelica en Perú. Otro problema es que muchas mujeres prefieren dar a luz en su casa, en su entorno,  antes que hacerlo en un hospital porque no se sienten cómodas.
Esta situación ha cambiado gracias a Rosa Ángelica Paredes Chanhualla, que ha tenido un objetivo claro desde que comenzó, hace 19 años, a asistir partos en el Centro de salud de Churcampa, en la región de Huancavelica: “Siempre soñé con ayudar a las mujeres en el parto pero nunca había imaginado atender en posición vertical pues  yo fui entrenada para atender el parto en posición horizontal, fue bastante chocante contrastar mi formación  académica con enfoque occidental  con todo lo que aprendería de la salud  que se practica en los andes peruanos.”
Rosa, obstetra de profesión, se propuso ganarse la confianza de todas estas mujeres adaptándose a su manera tradicional de parir y tratando de concienciar a los hospitales cercanos de la mportancia del parto vertical en la zona. “La verticalidad es la posición más humana y fisiológica para el parto por estar a favor de la gravedad y por existir una mayor abertura de los diámetros pélvicos, hecho que facilita el parto en su duración y en la calidad de oxigenación del futuro bebé”, asegura.

HISTORIA ANCESTRAL


La historia del parto vertical es ancestral, lo podemos observar gráficamente en jeroglíficos de  la civilización egipcia, fenicia, maya… Pero fue en el siglo XVII cuando empezaron a cambiar las cosas de la mano de Peter Chamberlain y de Mauriceau, un cirujano que inventó el fórceps y un obstetra francés que introdujo la postura horizontal porque facilitaba las intervenciones médicas y el uso del fórceps.
Para Rosa esta es una cuestión de comodidad para el médico que le permite manipular y tener la posición de control y mando: “Hay muchos médicos que están aceptando atender en posición vertical pero muchos siguen pensando que no se pondrían de rodillas delante de una parturienta”. Rosa, defendiendo la aplicación de esta postura, afirma que, para ella, lo más importante es que la verticalidad permite  a la mujer ser protagonista de ese momento único. “Otra de las ventajas es que, en el parto vertical, no es necesario el corte que llamamos episiotomía que se practica en el horizontal, que tantas repercusiones trae a la mujer en su vida sexual”, añade.
Además, Rosa insiste en el factor cultural a tener en cuenta en las poblaciones andinas y amazónicas de Perú dónde “la mujer cuida mucho que se expongan sus partes íntimas a extraños, y esta posición les brinda la ventaja de cuidar su intimidad”. Otro hecho  que les tranquiliza y les hace confiar en el parto vertical es que tienen a su esposo o a una persona de confianza detrás y eso “les da la posibilidad de recibir apoyo psicológico y físico; la persona le brinda sostén, le dice palabras de ánimo y para el esposo es un momento único que nunca olvidara”.
Cuando hablamos del parto vertical en occidente, Rosa cree que se podría utilizar pero que hay muchos impedimentos, desde los sistemas de salud que son dirigidos por médicos que no quieren perder su posición de mando en el parto hasta los centros privados que los realizan con éxito pero que son extremadamente caros.

DESCONOCIMIENTO

Algunos médicos occidentales aseguran que el parto vertical funciona mejor en países como América Latina porque suelen ser partos prematuros y el niño suele pesar menos pero Rosa aclara que “es una explicación sin fundamento científico”  porque ella ha atendido en posición vertical a bebes de pesos superiores a 3500 gramos  “sin ningún problema y sin hacer corte en el periné.”
También hay mucho desconocimiento en el mundo occidental sobre dar a luz en vertical. “Hay mucha gente que piensa que el parto vertical es una técnica y no lo es, es la posición más natural que ha existido desde los inicios de la humanidad para dar a luz” añade Rosa,  una fiel defensora de mantener esta tradición en Perú, en la región de Churcampa y de que los hospitales se adapten y pongan módulos de parto vertical.
Pero hay una barrera importante, y es que algunos profesionales de la salud tendrían que cambiar de actitud: “Estoy empeñada en que se haga una realidad por ser un derecho de la mujer peruana. No solo que se haga realidad en Churcampa Huancavelica, sino en todos los Centros de Salud de  la región Huancavelica y en todos los Hospitales públicos de Perú, y de manera especial en la Región amazónica y andina.”
Para Rosa, los sitios más difíciles dónde implantar el parto vertical son los hospitales. Desde el médico a la obstetra acostumbrada a atender en
posición de mando, o sea horizontal, hasta los técnicos de salud que creen que cuando se implemente el parto vertical trabajaran más, pues según ellos seensucia más el ambiente. “Es muy difícil hacer comprender a un médico que el hecho de estar frente a una parturienta, de rodillas, sentado o  debajo de ella no les quitará su título de médico. Hay muchos médicos y obstetras  sensibilizados pero faltan muchos más.”
La partera se quedó en Perú como un reto en su vida, decidió trabajar  donde había mayor pobreza, desnutrición, anemia y mayor cantidad de muertes maternas y perinatales. Desde que comenzó a trabajar en esta zona, han descendido las muertes maternas en Perú y en Huancavelica “pero no solo es por permitir a la mujer dar a luz en  posición vertical, confluyen muchos aspectos, muchas estrategias aplicadas y por ende mucho dinero invertido para este fin. Vamos por buen camino, esperamos disminuir aún más las muertes maternas.”
Los avances más importantes, según Rosa, han sido realizados a través de la ONG IDIPS del norte, del que es consultora, financiada por ANESVAD y la que lleva a cabo la implantación de módulos de parto vertical en la sierra de la Región La Libertada y en laProvincia de Cajabamba. En la actualidad, Rosa está viajando por América Latina para informar sobre el parto vertical y está involucrada en varios proyectos como el de Salud Materna intercultural en la región de Río Negro para que la etnia Ashaninka se acerque a los servicios de salud. También está colaborando con la ONG Médicos del Mundo, que trabaja en la selva de Cusco con la etnia Mashiguenga y con el hospital de Pampas-Tayacaja en la Región de Huancavelica.

Adriana Scialdone García es periodista, licenciada en Ciencias de la Comunicación y experta en Social Media Management. Amante del periodismo social y en consecuencia de viajar. Durante los últimos años ha trabajado en televisión, medios online y para una agencia de comunicación que la llevó a África, Ghana. De esta experiencia nace Una Entre Tantos

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