jueves, 16 de agosto de 2012

Por qué el método Estivill tiene adeptos

Por Ileana Medina Hernández


"He experimentado de todo, y aseguro que nada es mejor 
que estar en los brazos de alguien que amas". 

John Lennon


Estivill lanza nueva edición de su famoso librito-manual y hace declaraciones tan estúpidas como esta: "los fetos ya duermen solos en la tripa de la madre", lo cual no sólo es una frase repugnante, sino que es lógica y físicamente imposible: nunca un bebé está más acompañado que cuando está en el útero de su madre, de hecho todas las mitologías aluden a la vida intrauterina como "el paraíso perdido".

Por otro lado si ya los niños nacen sabiendo dormir (lo que es cierto, dormir acompañados) ¿para qué harían falta entonces métodos como el suyo? Los trucos retóricos que este hombre inventa para intentar sustentar científicamente lo insustentable, si no fuera por lo peligrosos que son, darían risa.

"No he visto nunca a ninguna madre embarazada que tenga que mover la barriga arriba y abajo para que el niño se duerma", como si los movimientos de la madre no fueran permanentes para el bebé intrauterino. Es increíble al grado de aberración al que llega para aparentar que explica científicamente algo, demagogia sólo comparable a los discursos nazis cuando intentaban justificar la eugenesia. Es muy peligroso cuando la ciencia se desvincula de toda emoción y matiz humano, y esto es lo que hace este hombre con rostro de máscara.

Lo peor no es que un tipo como Estivill utilice su titulación y supuesto prestigio como pediatra y neurofisiólogo para firmar y vender libros como este, sino que estas ideologías encuentren seguidores, se vendan y triunfen entre un sector importante de la sociedad.

La pregunta clave no es entonces por qué Estivill, un tipo seco y sin escrúpulos como los que abundan en nuestros ministerios, dice lo que dice (aunque también tengo mi hipótesis), sino por qué tiene adeptos, por qué encuentra caldo de cultivo entre muchas familias.

Como él tiene espacios en los grandes medios de comunicación, en las grandes librerías y hasta en los aeropuertos, las voces humildes de los blogs son hoy más necesarias que nunca para contrarrestar la fuerza de tanta desinformación.

Voy a intentar desglosar las hipótesis en varios factores, aunque todos están interrelacionados entre sí.

1.-La ignorancia (y el desprecio) sobre nuestra condición mamífera y salvaje

Sueño feliz
(foto cedida por una lectora)
La evidencia de que el ser humano es un primate, un mamífero, es algo que -ahora parece asombroso- se ha negado sistemáticamente durante milenios de civilización.

Desde la cosmogonía bíblica pero también desde la científica- racional, se ha hecho hincapié en aquello que nos separa de la naturaleza y del resto del reino animal, del continuum de la vida. Una supuesta "superioridad" que hoy parece pretenciosa y absurda, además de totalmente infundada.

Se ha querido ver en la cultura, la razón, la mente, el intelecto, la memoria, el neocórtex... una ruptura con las leyes naturales, un abismo infranqueable, un eslabón perdido, un salto al vacío que se traduce también en otras separaciones características del pensamiento y la acción humanos hasta hoy: la separación mente/cuerpo, el pensamiento binario, el patriarcado, la guerra y la dominación de unos seres humanos sobre otros.

Sin embargo, hoy estamos en disposición de saber, y la propia ciencia es cada vez más clara al respecto, que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa del resto del reino animal (hasta el 98% de genes compartidos); que la ruptura con la naturaleza que se produjo en los albores de nuestra civilización está poniendo en peligro la vida en todo el planeta; y que hay aspectos evolutivos, neurofisiológicos, bioquímicos, hormonales y psicológicos que nos preparan para amar y vivir en armonía unos con otros y con el resto del reino natural.

Abrazar el continuum de la vida nos hace mejores,  y nos permite salvarnos y salvar la vida en la Tierra.

Los cachorros humanos, como el resto de cachorros mamíferos, necesitan mamar y dormir en manada cuando son pequeños: sentirse protegidos, acompañados y sostenidos por su manada durante los primeros meses y años de vida.

Nacemos igual de desamparados que lo hemos hecho durante millones de años de evolución y cada bebé que nace espera estar donde mismo han estado todos sus antecesores: ser alimentado a la teta y permanecer en el regazo de la madre. El humano aún más, ya que debido a su gran cerebro, nace inmaduro.

Los bebés y niños se despiertan de noche porque necesitan cerciorarse de que las personas que les cuidan y les quieren están cerca. Es un mecanismo de supervivencia, no un trastorno.

Hay algo que a menudo olvidamos: "la noche es la mitad de la vida", dijo Goethe. Y la forma en que vivimos esa mitad de la vida, importa y mucho. Cuando somos bebés y niños pequeños, y nuestro cerebro y sistema emocional está en formación, importa mucho más, porque de esa seguridad primaria, dependerá todo el futuro de nuestras noches.

A los adultos nos gusta dormir acompañados. ¡A los niños con más razón!

 2.- La "vida de pareja"

Cada vez que se trata un tema de estos en algún blog  o periódico on-line de gran lectura, siempre hay algún comentario de lectores (ay, los comentarios de lectores de periódicos generalistas, qué buen material sociológico para estudiar a la humanidad) que se pregunta: ¿y qué pasa con las relaciones de pareja si el niño duerme con los padres? 

Otro médicosaurio de la misma basca que Estivill dice cosas como estas:

"Hay casos en que es tan descarada la introducción del niño en la propia cama marital, porque ambos progenitores (o uno de ellos) desean fervientemente que el hijo duerma en ella. ¿Cómo interpretar esta decisión? Ya lo he dejado escrito en varios de mis libros (especialmente en el último, Tenemos que educar, en el que dedico un amplio capítulo a la educación del sueño infantil) y lo vuelvo a decir aquí: es un claro pretexto para evitar el cumplimiento de las relaciones sexuales. Y voy aún más lejos, porque así me lo demuestra la experiencia: puede ser un signo de que el matrimonio está en vías de ruptura." (Dr. Castells, Paulino: No en la cama de los papás, la negrita es mía).

Vaya argumento "científico" para desaconsejar que los niños duerman con los padres.

Es evidente que detrás de la defensa de que el niño se vaya a dormir solo a una habitación, en muchas actitudes pro-Estivill y también anti-teta,   lo que transparenta en el fondo es la idea de que la mujer-madre no puede dedicarse al bebé (amamantarlo, dormir con él), porque deja de dedicarse al marido.   O sea, el trasfondo inconsciente que hay detrás es el de una competencia entre el bebé y el padre, que divide a la mujer que debe "cumplir",  "prestar sus servicios" (su cuerpo) a uno o a otro.

En patriarcas desfasados, esto no me extraña. Pero lo curioso es que se cuela también en algunos discursos pretendidamente feministas, que ven "esclavitud" en la dedicación de la madre a los niños, pero "liberación" en la voluntad de "conservar la pareja", al precio de ajustarnos a sus deseos y expectativas. 

Una frase analizada  por Jesusa Ricoy en este artículo, es muy elocuente al respecto. Gloria H, psicóloga y hasta experta en temas de "espiritualidad", lanza en una columna de El País (colombiano) algo como esto: "¿Han escuchado acaso el dolor de esa mujer madre cuando dice que su marido ya no la busca porque ‘huele a leche’? ¿Para ese chiquito lo más importante será ‘haber sido alimentado por mamá’ pagando el precio de que sus padres se distancien? ¿Han trabajado su sentimiento de culpa porque debe irse a trabajar y el pediatra de su hijo la regaña pues no le da suficiente pecho? ¿O se queda en casa por alimentar y que ‘fluyan’ los problemas económicos? Tener un hijo no puede convertirse en una esclavitud donde la cultura patriarcal la ‘obliga’ a olvidarse de sí misma para que su hijo ‘la use’ cada que se le antoje. La lactancia impuesta es, psicológicamente, uno de los factores que más rechazo causa porque la maternidad vuelve a ser la cadena con la que se ‘detiene’ el mundo femenino. ¡Un hijo no puede ‘secuestrar’ a su madre a través de la lactancia!"

Cuando en un discurso aparentemente feminista, y pretendidamente "transpersonal" o  "espiritual" se dicen cosas como estas, apaga y vámonos. Así que si sufres cuando el macho te rechaza porque "hueles a leche", eres una mujer liberada. Si das la teta, estás "secuestrada" por tu hijo. 

Detrás de esto también subyace también la persistente visión (¿cristiana?) de la maternidad como "sacrificio": si la maternidad se viera -y se viviera- como un placer (tal como hoy vemos las relaciones sexuales coitales, que hasta hace muy poco tiempo también fueron consideradas un "servicio" al macho), la maternidad como una fase más de la sexualidad femenina, una etapa regulada por las mismas hormonas de la sexualidad (oxitocina, prolactina, neurotransmisores del placer...), tal vez nadie se cuestionaría su interferencia con la libertad individual. 

Acompañar a nuestros hijos a dormir es un placer cuando el padre así mismo está dispuesto a acompañar a sus cachorros. Como he dicho en otras partes, se necesita de un padre menos machista, más sostenedor y participativo en la crianza, más generoso, para dar la teta a demanda, para practicar el colecho y para criar con apego, que para criar con biberones y enviar a los bebés a otra habitación.
(Por cierto, la sexualidad coital puede coexistir sin problemas con la lactancia y el colecho, si ambos miembros de la pareja así lo desean. Para tips prácticos, leer aquí). 

3.- Las sombras del incesto y el crimen

Otro aspecto inconsciente que pudiera influir en el temor a compartir cama o habitación con los niños, es el tema del incesto.

Muchísimas personas (se habla de uno de cada cinco, uno de cada tres...) han sido abusadas sexualmente en su infancia, por adultos de su propia familia en la gran mayoría de los casos. Algunos lo olvidan si ocurrió cuando eran muy pequeños, pero la experiencia emocional permanece en su subconsciente, en sus miedos y en sus fobias.

No me extrañaría nada que detrás de esa fobia a que los niños duerman con sus padres haya antecedentes de abusos sexuales en la propia infancia.

Hay que aclarar que el colecho es una opción segura cuando es practicada por padres y  madres sanos, conscientes y maduros. Tal como explica el científico James McKenna: "para poder definir un entorno físico y social de sueño compartido como seguro, hace falta la implicación de una persona activa y motivada que ha escogido practicarlo específicamente para cuidar, nutrir y estar próxima a la criatura, con el fin de cuidarla o de protegerla."

El colecho no está estadísticamente relacionado con muertes por asfixia ni con muertes súbitas, y es muy posible que a lo largo de la historia haya ocurrido justo lo contrario: que se haya utilizado la coartada de la muerte accidental por asfixia, para encubrir infanticidios premeditados.

En su premiado libro Las Semillas de la Violencia, el psiquiatra Luis Rojas Marcos cita un estudio indicando que, en el siglo XIX, hasta un tercio de los niños eran abandonados o asesinados por sus propios padres en Europa. MacKenna también explica que "el miedo exagerado de asfixiar al bebé durmiendo con él, pudiera estar, en parte, unido a la historia de la cultura occidental. Durante los últimos 500 años, numerosas madres muy pobres de París, Bruselas, Munich, Londres (por no citar más que algunas ciudades) reconocían en confesión a los sacerdotes católicos, que habían matado a su bebé, tumbándose encima de él, con el fin de limitar el número de hijos/as. Los sacerdotes reaccionaron con la excomunión, con sanciones y prisión, y también prohibiendo que la criatura durmiera en la cama de la madre y del padre."

4.-  La falta de conciliación

Otro argumento habitualmente esgrimido por muchas personas es "que necesito dormir porque mañana tengo que trabajar". Los niños se despiertan naturalmente de noche, y las madres y los padres necesitamos descansar para trabajar al día siguiente.

Bien, parece un argumento incontestable. Muchas parejas encontramos que logramos dormir bien también acompañadas por los niños, los niños al sentirse acompañados se despiertan menos, o si se despiertan se vuelven a dormir con solo sentir el calor corporal de los progenitores al lado, muchas veces incluso maman y ni nos enteramos.

Otra solución podría pasar también por aumentar la comprensión social sobre los requerimientos de la maternidad y la paternidad, y priorizar la crianza de los niños sobre el rendimiento laboral. No somos seres unidimensionales que debemos supeditar todo al trabajo. La crianza amorosa de los niños podría ser una prioridad para la sociedad ¿o suena extremadamente utópico?

Podríamos empezar a ver como algo lógico y natural padres que un día lleguen tarde porque sus hijos han tenido una mala noche, que llevemos con nosotros los niños al trabajo, que podamos flexibilizar los horarios, trabajar por resultados y no por horarios, erradicar el presencialismo, aumentar las bajas maternales y paternales... Quizás descubramos que así somos más productivos y sobre todo más felices, y no al revés.

Podríamos también empezar a medir el bienestar por la felicidad de todos y no por la productividad, podríamos empezar a visibilizar la vida privada, las noches, las crianzas y las tetadas... como algo importante y prioritario, y hacernos por fin más humanos.

5.- La riqueza material: la habitación propia, los cacharros, el consumo.

A lo largo de la evolución, la prehistoria y la historia humanas, nunca ha habido una habitación para cada niño. Si compartir habitación hubiera sido un impedimento para las relaciones sexuales de la pareja, o un problema psicológico para los niños, ya nos hubiéramos extinguido.

La moda de decorar una habitación expresamente para el bebé es exclusiva de las clases medias y altas de Occidente. Pero los bebés no saben que ahí estarán bien y seguros, se sienten solos, tienen miedo, sufren y esperan estar donde siempre estuvieron, en el calor y el regazo de los humanos que le gestaron.

Las clases altas habitualmente han delegado la crianza en criadas, nodrizas y  cuidadoras, muchas de las cuales ellas mismas -las más amorosas- dormían con los niños. Cuando la clase media accedió a algunas de las posibilidades que antes eran solo privativas de las clases altas (las cuales se consideran signos de status social), hemos querido copiar todo lo que ellas hacían. Incluido el modelo de crianza desapegada y subrogada. Nos autoengañamos diciendo que criar así es "ventajoso para los bebés y niños", cuando realmente es ventajoso para que la vida de los adultos no se cambie ni altere con la crianza. Disfrazamos así el egoísmo de altruismo.

Como es lógico, la sociedad de consumo fomenta continuamente la compra/venta de artefactos que sustituyen la presencia m(p)aternal: habitaciones individuales, cunas, ositos de peluche, luces y juguetes móviles y musicales, chupetes, golosinas, televisión, etc... Las madres y padres, exhaustos, en nuestros límites de disponibilidad física y emocional, caemos fácilmente en el uso y abuso de ellos. Pero justo ahí comienza y se reproduce la deshumanización y la desconexión emocional: sustituyendo el abrazo materno, el contacto físico y el calor corporal, los cuentos y las canciones, la mirada y la atención personal, por sucedáneos de plástico.  Haciéndole creer al niño que sus deseos y necesidades no son legítimos ni tienen valor. Ignorando su llanto y sus demandas. Dándole "razones" para que deje de sentir.

6.- La desconexión con nuestra propia infancia

Conozco parejas muy 'progres', muy solidarias, muy ecológicas y en general muy buenas personas, que han estivillizado a sus propios hijos. Totalmente inconscientes de que la primera ética, la primera solidaridad y la primera ecología es la ecología de los cachorros mamíferos humanos: la del amor, la empatía y la compañía.

La frase de John Lennon que encabeza este artículo seguro que sería suscrita por casi todo el mundo, sin embargo no la aplicamos a los niños.

Muchísima gente avanzada en temas de psicología, espiritualidad, ecología, feminismo, etc... sigue sin embargo pensando que los niños tienen que estar solos. ¿Por qué persiste aún ese último tabú? ¿Será acaso porque es la piedra filosofal que sostiene todo el tinglado social?

¿O porque para verlo tendríamos que recorrer el camino que nos lleva hasta nuestra propia infancia? A dejar de creer que lo que nuestros padres hicieron con nosotros "fue lo mejor", a reconocernos en el niño que fuimos, a salirnos del discurso que aprendimos como correcto y volvernos a rehacer? Como dice Carlos González, quizás nunca hemos sido padres, pero todos hemos sido niños.

¿En qué momento se metió en nuestra cabeza cosas como que "un cachete a tiempo viene bien", "tienen que ser indepedientes desde la cuna", "es por tu propio bien", etc.? ¿En qué momento perdimos la capacidad de ponernos en el lugar de los niños? Cuando se silenciaron los deseos y los sentimientos de la niña o el niño que fuimos, y en su lugar se suplantó el discurso de los adultos que nos rodearon.

Comprendo y empatizo pues con todas las familias que aplican el método Estivill. Igual que a mí, nos falta aún mucho camino emocional por recorrer. Lo que no acepto jamás es que dicho método se venda como científico ni se sustente por las autoridades (médicas, pedagógicas, legales, profesionales...) que deberían proteger a la salud y a la infancia.

13 comentarios :

  1. Madre mía, empecé a leer este artículo porque usted hacía alusión a declaraciones "estúpidas" del Dr. Estivill y vaya sorpresa, leí tantas frases estúpidas suyas que no puedo parar de reirme. Él es médico y no sabe nada, puede ser, pero usted qué es? ¿Y usted quién es para decir las barbaridades que dice? Qué son tantas que ni me molesto en enumerarlas. Yo invito desde aquí a que la gente en vez de dejarse manipular con tanta tontería, se mire documentales, artículos, estudios (científicamente demostrados) donde se explican los efectos de dormir mal o poco. Basta buscar en google o youtube. Porque sepa usted que los que pueden practicar el colecho son pocos si partimos de la base de las recomendaciones (demostradas) para que resulte seguro. Que esto pocos lo exponen, y al no hacerlo cuando se está recomendando su práctica me parece una falta total de responsabilidad. Y le rectifico algo puntual porque me parece de suma importancia, perdone, pero "estadísticamente" como dice, sí que se demuestra que hay mayores casos de muerte súbita en niños que practican colecho (mucho más del doble concretamente), no hace mucho leí un estudio sobre Inglaterra al respecto. De hecho en Alemania concretamente también leí hace mucho, se está investigando para encontrar las causas (cientificamente demostradas) de estos datos estadísticos. A ver si publica este comentario, y no hace como en otros blogs, que no me han publicado mis comentarios cuando, por ejemplo, pongo enlaces de estudios demostrados y serios que tiran por el suelo disparatados razonamientos como los suyos.

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  2. Gracias por dejar tu comentario...lamento muchísimo que siga habiendo gente tan alejada del instinto y el sentido común...me entristece profundamente.
    Lo que pienso y siento, lo he dejado claro en el artículo que enlazo de Ileana Medina, que no es mío...
    Médicos hay muchos, estudios hay muchos, pero en concreto este señor Estivill vende un método que no es suyo como propio, para resolver un problema que no existe...por lo tanto, no me merece ningún respeto, además no sé si has tenido la oportunidad de leer que recientemente él mismo se ha retractado de lo que lleva promulagando y vendiendo los últimos años, lamentable!

    Agradecería que si entras en mi blog para comentar:
    1. te abstengas de califacar mis comentarios o los de los demás como estúpidos...eso es faltar al respeto
    2. no dejes un comentario como Anónimo.

    Un saludo,,, alguien más que sienta deseos de ofecer más información a esta persona??

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  3. Cuando una persona pierde su tiempo para atacar o descalificar no creo que merezca la pena nada. La información de verdad llegará si la persona está receptiva a ella.

    Como aportación sólo quiero hacer una pequeña reflexión. Pongámonos todos en el lugar de ese pequeño que gracias a estos métodos conductistas absurdos se pasan las niñas llorando desconsoladamente. Parémonos a pensar en qué puede pasar durante esas horas de llanto no atendido donde si sigues realmente el método no estarás presente para comprobar que tu hijo está bien. Seamos humanos, son bebés totalmente dependientes de nosotros...

    Hoy somos adultos, ayer fuimos niños pero mañana seremos ancianos, y es muy probable que un día tú necesites de la atención de ese niño al que se la has negado por tu comodidad. Igual el día de mañana tu hijo decide devolverte los crueles métodos, "siempre por tu bien" claro ;)

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  4. Carol, gracias por seguir aportando información al respecto... Se suma a lo que mi instinto me pide por naturaleza: acompañar a mis hijos en su sueño, velar por ellos, como dicen muchas canciones y poemas.
    Creo que en cierto sentido es normal que quién te ha respondido atacando es porque se ha sentido atacado, no porque tú lo hayas hecho intencionadamente, sino porque a esa persona se le ha revuelto algo por dentro y no sabe cómo canalizarlo... Y le corresponde a ella hacerlo... Será por falta de información!!!
    Haces un magnífico trabajo!!! Y los cambios son lentos... Un abrazo!!!

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  5. La información que aportas se suma a lo que me pide mi instinto: velar por los sueños de mis niños... Gracias por tu labor!!!

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  6. Hola soy Rebeca lópez Otal, no un anónimo.... Me encantan las palabras de carol, simplemente yo pienso cómo ella.... Es una pena qué la crianza de un hijo sea tan estudiada, la crianza d de un hijo se siente... Parece qué nos estamos reinventando cómo animales mamíferos qué somos, parece qué la moda de cuánto más frío y calculador seas con tus hijos mejor les va a ir en la vida,.....en fin, yo creo todo lo contrario... Elk colecho es algo muy antiguo y natural, todos los mamíferos duermen con sus crías.....yo duermo con mis crías felizmente, me lo pide el cuerpo ya ellas también... qué penamucha gente qué no hace lo qué siente....de todos modos el insulto no da la razón.

    Un saludo

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  7. los medicos son medicos,que empeño en que son especialistas en crianza educacion sicologia,pues no,conosco medicos hijos de medicos y ellos estan igual que el resto a 0,el medico esta para curar y prevenir y nada mas

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  8. Hola, estoy totalmente de acuerdo con las palabras de Carol, primeramente es ser de corbarde no identificarse, segundo bien es cierto que debe sentir algun tipo de fustración o yo que se, tercero; no hace falta ser medico ni tener estudios en esta materia para educar a un hijo (a caso hay alguna carrera de mama o papa??)....Yo educo a mi hija desde el sentimiento y la coherencia y bajo lo que me dicta el corazon. Al tema, pienso que tener un hijo es para ejercer de madre y/o padre, sentirlo, mimarlo, cuidarlo, abrazarlo y bezarlo... nosotros tenemos a nuesta bebe de 16 meses seguira siendo mi bebe hasta que ella decida separarse de mi. Duerme en nuestra habitación porque yo estoy cómoda asi, porque ella es feliz asi y se siente segura de tener a su mama y a su papa cerquita.
    Me gusta sentirla y pienso exprimir cada minuto que ella me dedique porque llegara un dia que vuele ella solita pero eso lo decidirá ella; ahi es cuando nos daremos cuenta que nuestro pichon empieza a ser paloma y no nos necesitara tanto, que pena, ¿verdad? yo quiero que mi hija quiera sentir de mi cada abrazo que le doy y cada beso; tengo 33 años y aún sigo sientiendo el calor de mi madre cuando estamos juntas, aun sigo pidiendole que me acaricie, y ¿por que? porque me crié en un seno familiar donde el roce, contacto siempre existio, porque no me desterraron a una habitación sino que me dejaron en la suya hasta que yo quise irme, y asi es como estoy educando desde ya a mi bebe.
    Una pregunta sencilla: ¿te gusta dormir acompañado/a? a mi siiii y llevo 10 años durmiendo felizmente con mi esposo, entonces?? porque no hacer que mi bebe sea tambien inmensamente feliz durmiendo con nosotros. Ahh y lo mejor llega los fines de semana que no solo compartimos habitacion sino cama tambien.
    Mis relaciones son normales, igual que antes de tener a mi bebe, ella no es un estorbo, no es molestia. El dia que un hijo te moleste o estorbe entonces planteese el no ser padre o madre.
    Enhorabuna Carol por tu palabras y ni caso a este tipo de comentarios.

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  9. Me ha parecido un artículo excelente, reflexivo, ordenado, profundo... Sólo quienes han compartido cama con su hijo o hija saben lo que es que, en mitad de la noche, él solloce en sueños y la madre (o el padre) pueda consolarlo inmediatamente, o lo que es que se despierte y te mire porque tú estás ahí y se vuelva a dormir tan tranquilo, o lo que es que sus balbuceos se conviertan en la forma más dulce de despertar... En fin, que me ha parecido un artículo estupendo.

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  10. Carol es doula, Estivill es pediatra. Yo soy profesora. ¿Tener un título confiere ya el don de la verdad sobre lo que digamos en nuestro ámbito? Está claro que no. Estivill se equivoca aunque es pediatra, yo me equivoco aunque sea profesora. A Carol no la he visto equivocarse aún en su ámbito. Se documenta para opinar.
    Ibone Olza es doctora en psiquiatría (si se trata de dar credibilidad) y aporta evidencias claras en su post "Desmontando a Estivill".
    Yo no respeto las opiniones de Estivill porque son eso, opiniones, no resultados de estudios serios. El colmo fue cuando vi que, aparte de retractarse de las ideas en su primer libro, ahora publica un libro para enseñar a dormir a los adultos. Manda tela.

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  11. Sólo quería aclararle a esa persona Anónima (desde siempre las aportaciones de personas anónimas me merecen poco valor, quien no es capaz de dar la cara en un comentario no debe estar ni tan siquiera seguro de lo que dice, de lo contrario lo defendería con nombre y apellidos), con respecto a los estudios que según él/ella relacionan el colecho con la muerte súbita, es justo al revés. En Japón, donde el colecho es una práctica habitual que siguen el 98% de los padres y madres, la muerte súbita del lactante es cercana al 0%. Y con respecto a la seguridad del colecho, sólo hay dos condiciones indispensables: no fumar, drogarse ni beber (cosa bastante lógica si eres madre reciente) y no padecer obesidad mórbida. De resto, cualquier persona puede colechar desde el minuto cero de la vida de su hijo. Y esto lo aclaro porque sí hay padres que quieren y desean colechar con todo su ser y siente miedos irracionales infundados por tantos años de escuchar estupideces sin fundamento sobre el colecho. Así que espero que si entran en este blog no desestimen sus instintos por los comentarios poco fundamentados de alguien que ni siquiera tiene nombre ni apellidos.
    Sonsoles Romero León - Psicóloga infantil y clínica - Monitora de lactancia y madre colechadora desde el minuto cero (por supuesto).

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  12. Gracias a todos por sus aportaciones!

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  13. Carolina González16 de octubre de 2012, 1:24

    Que poca credibilidad cuando una persona juzga sin mostrar su identidad... No se sí está persona anónima tendrá hijos o no, si así fuera y siente amor profundo por ellos se habrá dado cuanta que, lejos de que tu lo digas o no (que lo comparto y estoy totalmente de acuerdo con lo que dices), el mismo instinto nos hace arroparlos, protegerlos, no querer dejarlos llorar, velar por ellos... Una persona que los ve llorar sin hacer nada, para mi deja mucho que desear... Luego, cuando sus hijos crecden y les dan de lado se quejan y se preguntan que habrán echo mal... Orgullosisima de criar a una niña "mimosa" pero eso quiere decir que SIEMPRE podrá confiar en su mama.

    Carolina González

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