miércoles, 14 de noviembre de 2012

Noah, el que tiene larga vida. Parto y Nacimiento.



 Una noche como esta, nació la madre que soy, nació mi mayor tesoro.


                      


Noah, te debo este relato, porque durante mucho tiempo dolía demasiado para sentarme a escribir. Hoy sé que todo lo que vivimos nos ha traído hasta aquí y solo así podía ser...

Desde siempre supe que yo quería PARIR de manera natural, SENTIR y AMAMANTAR, pero tenía miedo...miedo al dolor, mucho miedo.

El día que supe que estabas en mi, mi corazón botaba de alegría, deseaba ser madre, y sabía que viviría un embarazo feliz y así fue...qué maravillosa sensación!

Disfruté de mi y de mi cuerpo cambiante, de mis emociones y hasta mis pocas molestias,
y 9 meses después, llegó el día...

Yo estaba preparada para romper aguas o tener contracciones, pero todo empezó con una pequeña fisura en la bolsa, eso sí que no sabía que podía pasar y mis pantys se iban manchando poquito a poco de líquido, mientras papá y yo paseábamos y comíamos en un restaurante,ajenos a lo que estaba preparando.

Esa tarde íbamos a ver a una amiga fisio que nos iba a enseñar el masaje del periné...

Cuando llegamos, le advertí que estaba soltando “mucho flujo” jejje, ella me miró extrañada y llamó a una matrona que me confirmó enseguida que había roto la bolsa y como mi exudado era positivo, mejor irme al hospital , (o quizá no...)

No tenía dolor alguno, no sentía nada....estaba descolocada, me preparé para todo menos para esto.

Nos fuimos a casa de una amiga en la ciudad, para no volver hasta mi casa.
Sabía que  ir demasiado pronto al hospital, no es bueno...nunca trae nada bueno.
Necesitaba un momento para asimiliar, allí me duché, me tomé una infusión y muy tranquilos nos fuimos al hospital.

El protocolo dice "Bolsa Rota y Exudado Positivo = Inducción directa"

Yo había leído, me había informado, tenía un plan de parto...pero toda esa información, estaba en mi mente, no lo tenía interiorizado, no estaba empoderada y  al ver que no había dilatado nada (evidente) y que yo no quería inducción, me dejaron sola.

Sin contracciones  pero junto a una mujer que gritaba de dolor y que también estaba sola.

Sola, separada de mi pareja, asustada, sin saber qué opciones reales tenía, sin saber qué hacer...qué opciones reales tenía, qué riesgos beneficios de cada opción, para poder decidir en libertad.

Después de varias horas sola, y con los comentarios y miradas de varias enfermeras, auxiliares y hasta celadores....acepté la inducción.

Me dejé convencer de que quizá, a pesar de la oxitocina, podría llevar un parto “ lo más natural posible” y así fue como entré en paritorio.

Me asignaron una matrona, yo tenía mucha sed...llevaba ya muchas horas ahí, y al verla le pedí un vasito de agua.
Me miró y me dijo que no bebería nada hasta que naciera mi bebé.
Que no me podría mover de la camilla y que hasta que no estuviera "preparada" (es decir, hasta que no me pusiera el monitor interno) no dejaría entrar a mi pareja...

Me sentí pequeña, como una niña, no aguanté más la tensión y empecé a llorar...

Si había algo de oxitocina recorriendo mi cuerpo, salió por la puerta...lloré y lloré como una niña pequeña.

Fue entonces cuando Olga, mi matrona,  terminó su parto en el paritorio de al lado y entre todas decidimos hacer un cambio, ella sería mi matrona.

Mucho más respetuosa, más sensible, más empática y me hacía sentir muy bien estar con ella...

Nunca olvidaré sus palabras:

”el parto es un cuadro de muchos colores, pero lo tenemos que pintar aquí”
 “tu bebé ha decidido nacer rompiendo la bolsa”... me calmaban tanto sus palabras!

Monitor interno, oxitocina por vena, antibióticos....uno a uno, todos los puntos del plan de parto se fueron viniendo abajo, y empezaron las contracciones.

Intenté durante 11 horas sobrellevar aquel dolor insoportable como pude, entre Sergio, mi pareja y Olga me ayudaban a mover todos los cables que salían de mi, de mis brazos y mi vagina para poder cambiar de postura cada dos contracciones...

Siempre de pie, pero me volvía loca de dolor,me retorcía...es tan intenso el dolor de un parto provocado, nada que ver con el que la vida me regaló años después en el calor de mi hogar.
Tu oxitocina, la que segregas tú, es mucho más amable contigo y con tu bebé.

Después de 11 horas así, pedí la epidural, yo que deseaba SENTIR en mayúsculas...

Descansé, me relajé, estaba bloqueada de tanto dolor.
Pasé horas y horas en la cama de una lado a otro, no sentía NADA.

 Al llegar a dilatación completa, Sergio me puso de rodillas sobre la cama, yo quería ayudar a mi bebé a nacer...y sabía que tumbada no lo hacía... empecé a mover mis caderas, trataba de ayudarte a bajar por el canal, pero no sentía nada.

A la hora, empecé a empujar...todas las informaciones contradictorias.

Mi nueva matrona (ya había sido el cambio de turno) me daba indicaciones contrarias a lo que había aprendido con la fisio.

Mi cabeza hecha un lío, mi cuerpo no sentía...y mi bebé empezó a entreverse cerca ya de la salida. Probamos muchas posturas y como no, acabé en litotomía, patas arriba en la cama.

Pujé y pujé, al son de los números que indicaban los monitore, pujé sin sentir... y de repente, entró la ginecóloga, algo habló con la matrona, quien le indicó que todo iba bien, el bebé se recuperaba bien tras cada contracción y le pidió que me dejara seguir...me dieron 10 minutos más.

Y así fue, a los 10 minutos un batallón de gente entró en el paritorio.

Me faltaron al respeto, todos hablaban y me hacían comentarios:
me dijeron que si quería un parto natural me hubiera quedado en casa
me dijeron que si yo quería un niño tonto como los que pasean por Las Canteras los domingos, haciendo un gesto con las manos...
y así, se pusieron manos a la obra...banco, forceps, episiotomía...

Yo me recuerdo mirando al techo, papá agarrando mi mano y yo diciendo: ay dios mío, ay dios mío!

No me relajé, no te ayudé, no pude...estaba tensa, tenía miedo, ya nada estaba bajo mi control.

Siento que ahí, perdí todo el control de todo, dejé que hicieran, te abandoné...

Y entonces llegó lo único que respetaron de mi plan de parto, de repente me dijeron:

 - Sácalo tú...

 En serio?
Me incorporé, miré y te ví saliendo de mi.
Te agarré y te ayudé a terminar de salir de mi cuerpo...nunca, nunca, por más años que pasen, olvidaré ese instante.

Era como si te hubieras materializado en ese preciso momento y te abracé para siempre.


Noah con 1 día
Naciste tan hermoso, tan lindo y tan tranquilo, con esos ojos enormes que me miraban la cara de arriba a abajo como reconociéndome por fuera...mágico momento y nos enamoramos de ti para siempre.

Te separaron de mi para seguir tirando por los suelos mis deseos y mi plan para nosotros ese día, fueron solo unos minutos pero a partir de ahí, ya nunca más, nadie volvió a separarte de mi, ni a decidir por mi...nunca más.

Aprendimos tanto de ese día y de los que siguieron...viví en mi piel los desamparos en el posparto, las carencias del sistema, la falta de ayuda con la lactancia, la violencia obstétrica...mi querido hijo, me enseñaste mi camino en la vida, me abriste los ojos!

Gracias a ti, vivo por que nunca otra mujer llegue a su parto sin información, sin estar empoderada, sin confianza en sus decisiones, sin apoyo en su posparto.

Noah, eres un ser muy especial y lo sabemos desde el mismo día en que llegaste a nosotros, un ser dulce, conectado, sabio y hermoso...ojalá y la vida me dé años para acompañarte y verte crecer feliz, te quiero! te queremos! Feliz día.

4 comentarios :

  1. Vibrante, te recuerdo Carol, recuerdo cuando te conoci antes del parto y recuerdo tu mirada cuando te vi paseando por las canteras con Noah y lo que me dijiste. Eres fuerte y tienes el poder, lo duro de la historia es tener que pasar por esto para recuperar algo que nos quitaron. Un abrazo fuerte!!!

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  2. Qué precioso Carol, gracias por compartir tu parto, mi parto tampoco fue como lo había imaginado...sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que no estaba preparada para ese parto soñado, por mucha información que tuviera, a pesar de haber leído mucho...no había interiorizado nada, no estaba psicológicamente ni físicamente preparada...también me sentí sola...y me dejé hacer de todo...no supe llevar el dolor, no me sentí acompañada, pasaron muchas horas...Gracias a eso ahora sé, si vuelvo a quedarme embarazada, cómo prepararme para el momento del parto. Gracias por tu historia. Y felicidades a Noah! muaka

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  3. ¡Qué precioso relato, Carol! ¡Cuánta emoción! Sólo me queda agradecerle a Noah la mamá que nació con él, por ayudar a tantas otras, como a mí, a aprender a ser!

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  4. Soy momento zen de facebook .... que bellisimas palabras para tu pekeee ... y que esperiencia la tuya de mama primerisa y cn esta sanidad tan basica y superficial ... flicidades a lis tres ♥♥

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