viernes, 7 de junio de 2013

Frenillo sublingual

Cuando nació mi primer hijo, el choque brutal con la realidad no se redujo solo al parto y nacimiento.
Yo, una mujer adulta, formada, que me había preocupado en prepararme para un parto natural y para la  lactancia, salía del hospital con un bebé en brazos, hermoso y sano, pero con mil preguntas, mil dudas, lágrimas atragantadas,  mucha desilusión y un dolor horrible en las partes más íntimas y sensibles de mi cuerpo.

Mis sueños y expectativas respecto al parto salieron por la ventana cuando yo, informada pero no empoderada, acepté que me indujeran el parto por tener exudado positivo y una fisura en la bolsa. Yo que tanto había leído sobre la oxitocina sinténtica y sobre los beneficios de un parto y nacimiento fisiológico, tenía el alma rota de hacer llegar así a mi bebé a los brazos, a marchas forzadas...y con fórceps. Con el kit completo vaya.

También me había preparado para amamantar, había leído varias veces el libro "Un regalo para toda la vida", había ido a charlas sobre lactancia materna y visto algunos videos, tenía en mi mente la frase "Dar el pecho no duele" pero como ya se sabe, de la teoría a la práctica hay un mundo y ahí, con mi bebé "real" en brazos, increíblemente hermoso y tranquilo, se pega a mi pecho enseguida y yo, en dos horas, ya tenía un requemor fuerte en mis pezones.

Nadie había a esas horas para ayudarme, al día siguiente vinieron a verme, pero nadie detectó nada raro y eso que ya empezaba a dolerme bastante y yo, lo expreaba.

Con el mismo dolor me fui a casa, en el inicio de mi subida de leche que me convirtió en Pamela Anderson en cuestión de horas. Mi bebé no mamaba bien y mi producción se volvió loca, yo sentía un dolor horrible y mis pechos ingurgitados echaban humo a punto de reventar.

Pasaron los días y nada cambiaba, temía la hora en que me volviera a pedir, lloraba por los rincones, darle el pecho era una tortura, tardaba un rato en armarme del valor necesario para acercar su boca a mi pecho y cuando lo hacía, el dolor era intenso y desgarrador.
De noche cuando nadie me obsrvaba, a veces pasaba más de media hora entre lágrimas sin valor suficiente para amamantarle y mi pobre bebé se desesperaba.

Vinieron a verme varias veces desde el Grupo de Apoyo de mi localidad, el apoyo y la confianza en que esto algún día pasaría me ayudó, pero nadie detectó el problema...
En el centro de salud me decían que era normal sentir dolor y que un día se me pasaría (así como por arte de magia), mi abuela decía que era normal sentir dolor porque el pecho era muy sacrificado y que ella lo había pasado igual... mis amigas me apoyaban pero no entendían que pasaba, mi pareja tampoco y en la calle, pues qué les voy a decir...lo poco que salía a la calle porque si mi bebé lloraba, no podía calmarle fácilmente.
Los comentarios, se los pueden imaginar: que si qué necesidad, con lo fácil que es dar biberones y comentarios que me dañaban como que " yo no estaba echa para amamantar" o que "quizá era algo dentro de mi, como un bloqueo, lo que en realidad me  producía el dolor"
Bufff....yo, sentía una mezcla de desilusión y no entendía nada, ni había podido parir, ni podía amamantar! Qué me pasa??

Durante tres largo y duros meses luché por mi lactancia, mordiéndome los labios y pataleando cada vez que Noah  se enganchaba o incluso al caer el agua de la ducha sobre mis pechos.

Un día, en mi infatigable búsqueda, leí en un foro de la página Alba Lactancia Materna a una chica que describía algo parecido al dolor que yo sufría, ella llevaba 10 días de lactancia, yo tres meses...Escribí, y al momento me pidieron fotos, de la boca del niño, abierta, cerrada, de mis pechos, de frente, de perfil, etc... en menos de 15 min tenía la respuesta:
"Frenillo sublingual asombrosamente corto,
Busca a un cirujano pediático que lo corte ya"
















Justo en esos días, milagrosamente me había dejado de doler el pecho, probablemente  su boca había crecido,  había aprendido a dominar su corta lengua y su frenillo corto y de tanto mamar durante tres meses, se había estirado algo y pude empezar  a dar de mamar con normalidad y sin sentir ese dolor horrible que me había acompañado todos esos meses, con sus días y sus noches.

Fuimos al cirujano, le revisó y me confirmó que tenía un frenillo corto, peeeero que con 3 meses no se atrevía a cortar sin anestesia y  que no anestesiaría a un bebé tan pequeño para un frenillo...
Nos fuimos, yo en parte feliz porque no me hacía gracia que le cortaran nada a mi bebé y también porque ya no me dolía.

La lactancia duró 2 años y tres meses, un incio duro, por el que luchamos juntos y que me hizo ver que en realidad soy una mujer infinitamente más fuerte de lo que creía.


Noah, ya con 5 años y medio,  habla y se le entiende perfectamente, pero la "r" nunca podrá pronunciarla, no saca la lengua fuera de su boca, no podrá dar largos besos con lengua y demás deites que aprendemos a hacer de mayores...y visitamos de nuevo al cirujano pediátrico, esta vez me dicen que sin duda fue un error, que deberían haberlo cortado con 3 meses porque hubiera sido muy sencillo y por supuesto, sin anestesia general.

La incompetencia de algunos profesionales es monumental y sobretodo, el paternalismo con el que una vez habían actuado, decidiendo por mi, por nosotros, como en el parto, sin darme opciones y jugando con el miedo.
Sobra decir que la importancia que le dieron a la lactancia todos y cada uno de estos profesionales fue nula.



Primero le citaron para un corte, sin anestesia, que no sirvió de nada porque además su lenguita es demasiado corta y su frenillo más que corto era casi inexistente.
Su lengua está practicamente anclada al suelo de la boca (mi hijo lo pasó echando valentía al momento y con toda su conciencia, abrir la boca y dejar que le intodujeran un bisturí para cortar su lenguita a pelo) y en la revisión del corte de frenillo nos dijeron que no había servido para nada, que había que hay que hacer una operación más compleja que sí lleva anestesia general...una Zetaplastia.

Lee aquí más sobre Frenillos sublinguales

La operación fue ayer, por primera vez en 5 años ha tomado medicinas y ha sido anestesiado. Estuvo muy tranquilo y sereno, tiene la lengua llena de puntos, la cara hinchada y no puede hablar, ni casi comer, pero de buen humor y no ha parado de jugar.


Este ha sido el resultado ( 1 semana después)






Puedo decir que aunque molesta, la recuperación ha sido muy buena y muy rápida, sólo con Dalsy (ibuprofeno infantil), sin antibióticos, ni complicaciones.

Aún así no puedo contarles los resultados de la operación, por ahora, aún no puede o sabe, sacar la lengua fuera de la boca, ni levantarla (al labio superior por ejemplo) supongo que ese frenillo y sus limitaciones siguen estando aunque hayan desaparecido físicamente y ahora toca, reentrenar a su cerebro...en cuanto deje de doler al esfuerzo, buscaremos una logopeda.




ES CRUCIAL QUE LOS PROFESIONALES ESTÉN FORMADOS PARA DAR RESPUESTA A PROBLEMAS EN LA LACTANCIA.

Desde luego, no puedo dejar de pensar en que es IMPRESCINDIBLE que los profesionales que atienden a las madres y los bebés en estas etapas de la vida, deben estar formados en lactancia, ser expertos en lactancia, porque este es el inicio de la vida, es mucho más que una opción de alimentación es  la fuente principal de aliemnto, inmunidad, salud y bienestar de la sociedad.

La información es poder y cuando nació mi segunda hija, no esperé y busqué yo quien lo cortara y con un día lo hicieron, rápido, fácil y en consulta...con casi 3 años seguimos disfrutando de la lactancia, sin complicaciones y mueve su lengua perfectamente en todas direcciones.

Los frenillos sublinguales han echado abajo muchas lactancias, muchas mujeres que no entendían el porqué de ese dolor insoportable, a veces y debido a mala estimulación, mal enganche, mala succión, una  baja producción de leche (y de ahí, mucho mito sobre las mujeres que tienen y no tienen leche) y  otros problemas....a los que,  seguro que como en mi caso, nadie hizo caso, nadie supo qué pasaba y hoy, esas mujeres, seguirán repitiendo que la lactancia es un sacrificio, que duele o que no tenían leche suficiente.

Gracias a Alba Lactancia Materna porque fueron una luz en medio de una gran oscuridad y hoy, 5 años después, puedo contar esta historia y agradecerles públicamente lo bien que hacen su trabajo.

6 comentarios :

  1. Siento lo del niño, pero me pareces un poco injusta. los sanitarios somos personas como el resto y también nos equivocamos.Entiendo que nuestras equivocaciones pueden tener graves consecuencias, pero cuando nos equivocamos la mayoría de las veces fue pensando en evitar un mal menos para el paciente. El médico que se equivocó con tu hijo mañana acertará con otro y viceversa, no siempre es una cuestión de incompetencia.

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    1. Hola!
      Gracias por entrar y comentar mi blog.

      No quiero parecer injusta, juzgando negativamente todas las actuaciones de los profesionales. No es este el tema.
      El problema es que todo lo relacionado con la Lactancia es un tema en el que de manera recurrente y frecuente las actuaciones, consejos, diagnosticos y tratamientos que se les ofrece a las madres parte de un profundo desconocimiento y falta de interés.

      No se valora en la medida en que debería hacerse, ni existe formación de calidad en el curriculum universitario (como sanitaria me lo podrás corroborar), ni se ofrece formación continuada (los descubrimientos hay que ir incorporándolos al igual que se ahce en cualquier otra materia).

      Aún conociendo los inuumerables beneficios de la leche materna y los enormes perjuicios de la leche artificial, sigue sin ser un tema en el que se le ponga el empeño que deberían.

      Los profesionales en este punto pueden optar por dos vías, una actualizarse y poder ofrecer una atención en referencia a todos los problemas de lactancia que puedan suceder (orientar, informar a las madres desde el embarazo, ayudar a establecer la lactancia, explicar en qué consiste a demanda, poder ayudar en el enganche, detectar problemas y tratarlos convenientemente, el peso de los bebés de lactancia exclusiva,frenillos, bebés con necesidades especiales, etc...etc..) o bien, derivar.
      Y no pasa nada, pero también este es un tema que me toca personalmente...aún sin ser sanitarias, hay personas que ofrecen un excente servicio a la comunidad desde los grupos de apoyo a la lactancia, doulas formadas en lactancia, asesoras de maternidad y lactancia, etc...que ofrecen sus servicios en casi todos los municipios de esta isla (por quedarme en este terreno) y a los que no se tiene en cuenta para nada.
      Hay mucho miedo y mucho mito en torno a lo radicales o no que podamos ser con este tema cuando en realidad, estos grupos y este apoyo suele venir de manos de mujeres que han sigo testigo de la falta de información y apoyo en carnes propias, que han pensado tirar la toalla y dar biberones alguna vez y por tanto, son capaces de comprender lo díficil que a veces puede llegar a ser establecer la lactancia, en parte por la falta de apoyo desde los profesionales, pero también por el entorno social, la falta de "cultura de lactancia" en la que nos convertimos en madres hoy en día.

      Por tanto, somos siempre capaces de entender y respetar cualquier madre y cualquier decisión.

      Este post no tiene la intención de criticar o lanzar flechas, sino de poner de relieve la falta de conocimiento en la materia y la urgente necesidad de poner remedio.

      Un abrazo y gracias de nuevo.

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  3. no, no es una cuestión de incompetencia, es una cuestion de ignorancia en lactancia materna y menosprecio de su importancia. excelente artículo, amiga, te lo comparto!!

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  4. He leido que a lo mejor buscaran un logopeda.Hace unos dias he estado en un taller con Tamara Chuvarovski, Especialista en arte de la palabra, y nos comento que es como la logopedia en la antroposofia.Bueno Hace un trabajo maravilloso,puedes entrar en su face o en su pagina web, y escribirle cuentale tu caso .es una persona maravillosa y una ran profesional.Si puede ayudarte te lo dira y si no tambien.Un saludo.

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  5. gracias por tu relato, yo viví lo mismo com mis dos bebés...y tan solo uma estupenda señora del grupo de ayuda a la lactancia materna de las palmas, descubrió que se trataba del frenillo y me ayudó incondicionalmente, si hubiese sido por el equipo del hospital, la lactancia habría sido frustrada..las enfermeiras de planta, además de dar consejos desaconsejables ofecían biberones cada dos por três, una de ellas hasta le enchufó um chupete a mi bebé sin permiso... me van a perdonar por que hay profesionales competentes sí, pero el apoyo al parto y a la lactancia deja mucho que desear.
    Por lo menos hay grupos de apoyo y personas comprometidas que p0oco a poci están cambiando este assunto y están ayudando a muchísimas mujeres que nos encontramos em um momento tan delicado de nuestras vidas totalmente desamparadas y desinformadas.
    gracias al grupo de apoyo de lactancia materna de las palmas de gran canaria, em especial a Magdalena por su labor altruísta com las mamás y los bebés.

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