martes, 26 de noviembre de 2013

25 N Encuentro contra la Violencia Obstétrica en Las Palmas

Ayer fuimos convocadas a una cita, a una reunión, un encuentro...porque no fue una charla, con motivo del Día Mundial contra la Violencia Obstétrica.


Allí dos psicólogas, una abogada, una matrona y una servidora compartimos junto a Maica Luis la tarde escuchando y compartiendo testimonios de las mujeres que se acercaron a la biblioteca.

Muchas se abrieron y se animaron a expresar sus sentimientos y las heridas del alma que llevan dentro y que en pocos entornos y con muy pocas compañias, se les permite expresar. Un dolor que se nos queda dentro cuando nos sentimos violentadas en ese momento tan íntimo, sexual y sagrado como es el parto.

Escuchamos testimonios de mujeres que aún lloran al recordar sus partos robados, palabras inapropiadas, soledad, amenazas, sentirse aniñadas, anuladas, ... esto ayer, 25 de Noviembre del 2013 y todos de mujeres que aún llevan a sus bebés en brazos.

La violencia está tan extendida y culturalmente aceptada, que a veces no sabemos ni que es violencia, pero lloramos y no sabemos por qué.

Hablamos de violencia obstétrica, incluso antes del parto, cuando empieza la presión y el  miedo y la prisa por  "sacar a tu bebé" antes de tiempo, cuando te juzgan o se ríen porque hablas de que no quieres epidural, cuando te roban las ilusiones entre risas.

Hablamos de violencia durante el parto cuando no te miran, no te explican, no te no te consultan, no piden tu consentimiento, no te dejan decidir, no respetan lo que decides, no te dejan moverte, no te dejan estar acompañada.

Hablamos de violencia después del parto, cuando te separan de tu hijo, cuando te intentan convencer de que le dejes solo, de que tu leche no es buena, de que no te necesita. Cuando te obligan a atender a la visita y cumplir y a ser buena.


Visibilizamos un tema oculto, del que no se habla y del que hay que hablar, para que deje de ser habitual, normal, cotidiano, aceptado y en breve lo normal sea atender el parto, entiendiendo lo sagrado, entendiendo que eres un privilegiado testigo de un momento que debes cuidar y tratar con sensibilidad extrema y humanidad, mirada, empatía, humildad...


Gracias a Maica Luis que tuvo la iniciativa, por contar conmigo y a las demás compañeras que asistieron Olga Soldado (Matrona), Sonsoles Romero (Psicóloga ), Pilar Abad (Psicóloga ) y Esther Pradilla ( Abogada, Mediadora Familar), así como a las madres y los padres que se acercaron a compartir.



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