miércoles, 3 de septiembre de 2014

Relato de un parto soñado que no pudo ser

Una de las mamás que pasó por los Talleres de Maternidad y Paternidad Consciente, nos envío esta semana su relato.
Es de esos relatos que emocionan, su parto soñado que no pudo ser, pero ella tan jóven y conectada nos lo cuenta de esta manera tan hermosa.
Muchas gracias por las bonitas palabras que nos dedicas tanto a Nico como a mi.

Desde que la conocí, me sorprendió su madurez para lo jóven que es, nos enamoramos de Astrid y su familia...cuando me envió estas palabras me dijo:

"Cuando termines el próximo taller de maternidad y paternidad consciente, no solo le digas a las familias que te gustaría que te enviaran sus comentarios para crecer y para compartirlo con futuras parejas...

Carol, contar esto es mucho más que compartir tu momento a los demás, ES LIBERARTE (en mi caso si no tuviste el parto deseado y tuviste alguna piedra en el camino), ES ENRIQUECERTE COMO MUJER, PERSONA, MADRE...REENCONTRAR MI MOMENTO DE PARIR, ES LA ESENCIA. 

Así que,  si me permites, diles que incluso escriban en su intimidad o que se lo cuenten a sus bebés como me dijiste."


Yeray, Astrid y Valentina



Ya han pasado algo más de 5 meses desde que llegó nuestra pequeña, y es ahora cuando encuentro un momento para contarles nuestra experiencia en los talleres, en nuestro parto y en nuestra nueva vida como padres.

Aún recuerdo el momento en que una amiga me dijo “Te recomiendo que vayas al taller de Maternidad y Paternidad Consciente,  ya verás lo que te va a gustar, aprendí cosas que ni sabía que existían”. 

Desde que me lo dijo me apunté, aún no tenía ni 3 meses de embarazo, pero me llamó la atención eso de saber que era una doula y algo en mí me dijo que el taller nos iba a aportar mucho, sí, nos iba a aportar, ya que el papá es esencial en este camino tan bonito.

Empezamos el Taller de Maternidad y Paternidad Consciente en Enero, ya tenía 7 meses, y lo afrontábamos con mucha ilusión y ganas de saber todas esas cositas que desconoces o necesitas que te las recuerden, era nuestra manera de conectar con nuestra nueva realidad, con la llegada de un nuevo miembro a nuestras vidas, a nuestra familia.

Esperaba al siguiente martes con inquietud, con ansias de escuchar y conectar con mí ser, con mi pequeño ser. 

En cada charla nos sumergíamos en las palabras de Carol y Nico, y entonces te das cuenta de cómo hemos perdido el valor de SABER, de INSTINTO, de cómo la sociedad nos ha ido dando un protocolo en el cuál tú, como mujer, te guías por la publicidad, por consumismo (y todas caemos en algo) y por ese rol que conocía tu abuela, y tu abuela se lo transmite a tu madre y tu madre a ti,… 

Se ha perdido tanto esa esencia, que hasta oyes por ahí que dar la teta es obsceno, y no es más que el simple hecho de dar AMOR, ALIMENTO, VINCULO (adoro ese momento).

El  taller nos ha aportado tanto…que lo seguiré recomendando a todas las futuras familias. 

Hay que conectarse en tribu, ya verán que todo fluye y los miedos al parto y maternidad/paternidad se disiparán (alguno quedará, pero es que nuestro bebé será quién nos ayude a confiar).

 Carol y Nico son seres maravillosos, especiales, personas que te tienden la mano, que te abrazan y que te hablan con amor, mucho amor, y eso se agradece bastante, por poco que sea para ellos, para ti MUJER, es lo máximo.

La recta final del embarazo se presentó con tensión alta, así que después de varias visitas a urgencias al Materno, me ingresaron el 18 de Marzo. 
Después de hacerme las pruebas pertinentes me comunican que tengo preclampsia y que me tienen que inducir el parto.
 Horror! no es el parto que esperaba, aun sabiendo que eso no lo puedes controlar, pero quería sentir mis contracciones, mi momento como mujer pariendo. 

El 19 me introducen la famosa cinta para comenzar a borrar el cuello del útero. 
Después de 2 horas me dicen que tengo que ir a monitores para controlar como va todo. Allí encontré una matrona linda, que me explicó con mucho amor todo lo que me estaba pasando, que me preguntaba si lo entendía, y yo, le hablaba como la mamá informada que soy (ya verán cuanto aporta el taller).

Ella, en conexión conmigo me dice: “Da gusto hablar contigo, lo entiendes todo, sabes todo el proceso que va a continuar,…”. 

Mi tía que me acompañaba en ese momento le dice: “Es que ella  ha estado con una doula”. 

Y entonces, esos comentarios que escuchas de enfrentamientos entre matronas y doulas se fueron, porque esta matrona se sorprendió gratamente, me tomó de la mano y me dijo: “Me encanta que hayas estado con una doula, que maravilloso,  eres una mamá informada y conectada, eso me gusta. Muchas mamis no se informan y eso se nota”. 

Me dio la sensación de que esta matrona valoraba la labor de  Carol (ella ya había oído hablar de ella), valoraba que las mujeres volvieran a compenetrarse y hacer de eso que llaman antiguo y obsoleto, la realidad, compartir el puro instinto de parir y saber qué necesitas.

Las horas pasaban y mi cuello no dilataba, esto iba para largo…lo sabía.

El 20 (jueves) me  dicen por la mañana que hay un paritorio libre, así que allá vamos. 

Mi matrona, una chica joven, me explica el proceso a seguir en un parto inducido, comienza a preparar toda la medicación (suero, oxitocina,…). Allí, acostada en esa cama, con una triple vía, con tensiómetro,…te alejas de mí parto soñado, al menos contaba con el cariño de Yeray y de mi mamá. 

Después de 6 horas, "me hice pis" encima, y me dicen que había roto la bolsa. 
Ohh, ya queda menos, ánimo pequeña. 

Y llega el momento en el que tienen que monitorizar a a mi bebé con el “koala”, y que doloooor, mi matrona tiene los dedos pequeños, y me hace daño, ella lo intenta varias veces, pero solo consigue monitorizar mis contracciones, aún falta mi princesa. 

Y entonces, llegó él,  buscando a la auxiliar, era Nico, nuestro matrón de los Talleres, que ricoooo! un beso, una caricia, un cómo estás... y más tarde, regresa, y me acaricia, y me pregunta cómo me siento, sabe que no es lo que esperaba. Es un profesional increíble, no todos preguntan...

¿Astrid, yo tengo los dedos más largos, tú me das permiso para colocarle el koala a la niña?, y yo, dolorida, con mis contracciones, me rindo a la comprensión y amor de él, y al segundo intento mi niña ya estaba monitorizada. Vi en su cara que había sufrido conmigo.

Después de la ardua batalla del koala, seguí con mis contracciones y llegó la fiebre (los  tactos vaginales me provocaron infección), ya comienzan los paños fríos, los antibióticos,…princesa, tranquila, mamá está contigo, no es lo que queríamos papá y yo, pero te esperamos ansiosos.

Cambio de turno. Se despide mi matrona y llega una nueva,  nos informa que en menos de un mes se jubila, muy animada ella comienza a observar y a charlar con mi madre, yo algo mejor, me pongo en la pelota para ayudar a paliar el dolor de las contracciones, la auxiliar me pone el papel de consentimiento de la epidural encima de la cama.
(Todos, excepto Nico, me preguntaban porque no me ponía la epidural por lo largo que iba a ser, para bajar la tensión,…), y yo sumida en mi conexión interior con mi pequeña, seguía dando saltitos en la pelota.

 Pero no duró mucho mi momento, la tensión no se estabilizaba y tuve que volver a la cama, seguía mi dolor, mi fiebre, y la auxiliar, en la oscuridad, llega por mi espalda, me pone una mano en la cabeza y otra en la barriga, sin tocarme…mis pulsaciones y mi tensión comenzó a bajar, relax. 

Mi madre dice que hizo reiki, gracias!

 Finalmente y pese a mi resistencia inicial de no querer epidural, firmé el consentimiento, iba para largo, y llegó el anestesista y me chutó hasta no sentir mis contracciones, mi conexión,… 

Al no bajar la tensión, me pusieron un medicamento que era para bajar la tensión en el momento del expulsivo, por favor lo apodé el "matarratas" porque el fuego era insoportable dentro de mí, no podía aguantar y acabé vomitando.

Pasan las horas y ya son las 9 de la mañana del viernes 21, llega un tercer turno de matrona.  Vino la ginecóloga, ya estaba totalmente dilatada, pero la niña estaba aún algo arriba, tendría que empujar mucho, así que me cambiaron de posición y en una hora ya estaba asomando la coronilla de mi niña.

Todo preparado.
Yeray está a mi lado, siempre a mi lado.

Me ayuda a empujar agarrándome por la espalda, 20 minutos y a las 11:38 nació mi VIDA!
Mi princesa está sobre mí, no me lo puedo creer, se acabó…

Y comienzo a llorar como nunca, un llanto con tantos sentimientos, pero el esencial era de alegría. 

Pero se la llevan.
La tienen que ingresar en neonatos por una posible infección por la fiebre que tuve en el parto.

En el puerperio, me sentía sola, desgarrada, mi niña no estaba conmigo, oía a las demás mamás hablar con sus bebes, familiares que les daban la bienvenida,…y mi familia no sabía cómo consolarme, y poco más no me dejaban llorar porque se me subía la tensión. 

Me subieron a planta, yo hinchada de llorar, de un parto largo, con sonda, suero, antibióticos…sin mi niña sobre mí para hacer piel con piel, para achucharla, olerla, besarla, para darle el pecho…

Al día siguiente, Yeray me enseña una foto de nuestra hija, rompo a llorar porque no la conozco, ha cambiado tanto desde que la vi, que madre soy si no conozco a mi hija!!.

Y llega la noche y veo a hija por primera vez desde que  la dejé en paritorio, que guapa, que amor, que instinto de protección, soy una leona protegiendo a su cachorro. 

Cuando volví a ver a Valentina por primera vez.
Intento darle pecho, pero que surrealista en neonatos! tarea difícil siendo primeriza y necesitando ayuda, apoyo y cariño, solo una enfermera me entendió.
La mayoría son un encanto de personas, pero no todo fue perfecto, hubo una persona que no tuveron delicadeza, sentí que mi hija era más su hija que la mía, cuando escuché un comentario que me hicieron: "La niña está dormida y ya comió”  y yo, que ansiaba estar con mi bebé, y las hormonas me hunden y lloro, y me voy…

Finalmente, el lunes me voy a casa y el martes sale mi niña de neonatos, feliiiiz, cansada, miedosa por el nuevo miembro en la familia, nos teníamos que adaptar, pero muyyy feliz.

Noches en vela, dudas, el perderme yo como mujer y pasar a ser madre, el empezar a conocer a mi hija, el conocer la nueva faceta de mi pareja como padre y él a mi como madre, tantas cosas nuevas en nuestras vidas..

Pero que no se compara con ser padres, lo más bonito y hermoso que se puede hacer, sea la familia que sea y como sea, el tener un bebé nos hará mejores personas, nos dará la oportunidad de educar como queremos, con amor, con respeto, humildad y sencillez, darle el mar para sumergirse en el agua, en la sal, sentir la arena bajo sus piececillos y sentirse libre, darle la tierra para que corra por las montañas, para jugar al escondite entre los árboles, para que huela las flores y oiga a los pájaros, y darle el aire limpio de ese lugar recóndito que la haga sentir que todo lo que respira es puro,…sin más, entregarle a nuestra dulce Valentina lo hermoso de VIVIR y saber que siempre, siempre, siempre estaremos ahí, porque es nuestra PASIÓN.

Así es como Carol transmite… con PASIÓN, regalándote los oídos con sabiduría, mientras esperas la ansiada llegada de tu hija/o.

Ahora, disfrutamos del día a día de nuestra pequeña, la ardua batalla, porque si les soy sincera, no es fácil.  No por la niña, sino por los millones de comentarios, de cosas que ves, leyes impuestas, métodos   obsoletos…el exterior de la maternidad/paternidad es una lucha constante y cansa, pero sé que con amor, con respeto, con un buen vínculo con mi hija, lograré conectar con la esencia de mujer, de madre, …y así, poder cambiar algo el mundo, para que nuestra hija siga con la labor.

Valentina, papá y mamá, solo desean tu inmensa felicidad.

Familias, disfruten de cada minuto, de todo, del embarazo, del parto, del bebe,…saboreen los momentos, porque eso es lo que nos hará felices.

 Y les aseguro que el charlar y escuchar a Carol y Nico, les transportará al inicio de un lindo camino lleno de amor y felicidad, porque algo está cambiando.

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