martes, 11 de noviembre de 2014

El problema de la matrona no son las doulas...

Publicado el

call_the_midwife_1 

Soy una ardiente defensora del papel de la matrona. Creo que el grado de calidad y calidez, o por el contrario, de misoginia, medicalización innecesaria y maltrato a la mujer de un sistema de atención al parto, guarda una relación directa con la posición de la matrona dentro del sistema.  No lo digo yo, sólo hay que mirar las estadísticas de intervenciones y de salud perinatal.

Precisamente porque la figura de la matrona es insustituible y fundamental, cuando leo que han denunciado a las doulas, me quedo perpleja. Es como si no se lo creyeran.  No creo que las doulas tengan la más mínima posibilidad de arrebatar a la matrona su trabajo, y dudo mucho que se lo propongan. Por supuesto que hay que regular el trabajo de las doulas, como se ha hecho con cualquier nueva profesión.   Y sí, las mujeres tienen el derecho de ir a su parto acompañadas por la persona con la que se sientan más cómodas, y negárselo es una muestra más de paternalismo poco coherente con los tiempos que corren. Y sí, las mujeres necesitan otro tipo de “preparación al parto“.

Desde mi punto de vista, las amenazas al trabajo de la matrona están en otra parte y no sólo en la cuestión laboral. Me voy a permitir sugerir algunas línea de reivindicación urgente para mejorar tanto el trabajo de la matrona como su posición dentro del sistema.  Por ejemplo:

* La Autonomía. Si la matrona es la responsable de la atención al parto normal, y son las especialistas en fisiología  ¿por qué motivo sigue siendo el Jefe de Obstetricia quien marca el estilo y establece lo que se debe o no hacer? ¿por qué los residentes de obstetricia se permiten el lujo de decir a matronas con 20 años de experiencia que realicen tal o cual maniobra?  En los sistemas de atención al parto realmente avanzados, ambas profesiones están en la misma categoría profesional, y al obstetra se le llama cuando se presenta una complicación.  La supeditación de la matrona al obstetra es una antigualla que urge cambiar.  Esa sí es una usurpación de competencias.

kristeller 

* Actualización de los protocolos. A pesar del tiempo pasado desde que se publicara la Estrategia de Atención  al parto Normal y documentos relacionados, se han producido cambios mínimos, en muchos sitios ninguno. Creo que si hay un ámbito en el que merece la pena que se empleen a fondo las asociaciones de matronas sería en ese.  Solo recordar que no son documentos emitidos por el Ministerio, sino coordinados por él, y ha sido elaborados y firmados por todas las asociaciones de profesionales implicadas, incluidas las matronas. Que haya que estar recogiendo firmas para que se apliquen las recomendaciones del Ministerio es, visto desde el punto de vista de las usuarias, patético.

* Actualización de la formación. Cuando leo el argumento de los 4 años de estudios y 2 de especialidad siempre me pregunto ¿aprendiendo exactamente qué?  La experiencia es un grado, para bien y también para mal. Que la formación a las matronas continúe siendo la misma a pesar de la evidencia científica y de los cambios recomendados sí que es para hacer una manifestación y una recogida de firmas. A las profesionales no sólo se les sigue enseñando contenidos en gran medida obsoletos, sino que su entrenamiento sigue constituyendo un proceso de normalización de violencia contra la mujer y de desensibilización hacia ella por parte de los profesionales.  Reclamar una actualización de la formación es urgente. Bajo mi punto de vista, un escollo para la autonomía de las matronas es que sea una especialidad de enfermería.  En los países en los que las matronas son autónomas, son estudios a los que se accede directamente.

* La ética en el trato a la parturienta. Los estudios son tajantes: el trato humano constituye una parte central de la asistencia: un trato inadecuado, desconsiderado, displicente o violento es un factor de riesgo en sí mismo. En cualquier caso, es inadmisible, contrario a la ética y los derechos humanos, pero está a la orden del día.  Hay matronas que son muy amables y emocionalmente competentes; y otras que no lo son. Urge establecer un sistema interno en cada centro hospitalario para detectar y evitar este tipo de comportamientos, no sólo por lo que respecta a las matronas, sino a obstetras o cualquier profesional que entre en contacto con mujeres en la etapa de maternidad.
En fin, que quedan muchas cosas por hacer, una de cuales es la regulación del trabajo de las doulas, pero esa no es más que una cuestión más dentro de un panorama necesitado de una transformación urgente.

Isabel Fernandez del Castillo
La nueva revolución del Nacimiento

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu opinión