miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Qué hacer cuando empieza tu parto?


La mayoría de nosotros no hemos podido ver un parto y por tanto desconocemos lo que realmente es, lo que realmente sucede, lo que nos ayuda a que empiece y progrese y lo que nos bloquea.

El parto no empieza nunca como en las pelis americanas, no estás tan tranquila y de repente:
Ahhh!!! el bebé !! y todo es rápido... No, el parto, no sucede de repente...

La mayoría de las mujeres que acompaño, tienen la sensación de que el parto se va a adelantar, de que no van a llegar a la famosa fecha probable de parto.
Algunas sienten contracciones desde algunas semanas antes, otras sienten que la barriga se pone dura, unas tienen dolorcillo de regla, otras expulsan el tapón mucoso y lo ven, otras no lo ven y otras, no sienten nada de nada hasta que llega el día.

Sin embargo, tener la sensación de que vas a parir desde la semana 37, hace que si llegas a la 40 ya estés algo desconcertada y desesperada, y si llegas a la 41 + ...  puede que la presión sanitaria, social, familiar y los miedos propios, hagan que el parto se demore aún más.

El día de tu parto, sentirás contracciones rítmicas, con una cadencia muy marcada, que poco a poco aumentan en frecuencia e intensidad.

Las contracciones se producen gracias a que una hormona entra en juego, la oxitocina, es la reina de la fiesta...es una hormona que, en el momento del parto, contrae el útero.

Ya sabemos, que la oxitocina necesita de un ambiente de relajación para asomar, por eso la mayoría de nosotras nos ponemos de parto al caer el día o durante la noche...cuando llegas a "tu lugar seguro" tu casa, tu ducha, tu sofá, tu cama...con tus olores, tus sabores, tu espacio y tu seguridad.

Nuestro cuerpo, en sincronía perfecta con el ser que nos habita, elige el momento perfecto, el lugar perfecto... nos siente en suficiente tranquilidad como para lograr llevar a cabo esta grandiosa labor.

Pero ¿qué solemos hacer nosotras al sentir que el parto empieza? Nos alarmamos, nos inquietamos, despertamos a la pareja, que a su vez se pone nervioso, llamadas, mensajes, inquietud...adrenalina que bloquea tu oxitocina y tu cuerpo, interpreta que el momento deja de ser seguro y para.


Si deseas ayudar a tu cuerpo a hacerlo:

1. Envía algún mensaje para que tu familia no se preocupe (se aceptan mentiras piadosas, tipo: mamá mira todo está bien, pero me duele - la cabeza, espalda, o pasé mala noche - y me voy a tumbar un rato, apago el móvil para descansar vale? no te preocupes...)
Aplacar la adrenalina de tu entorno, te ayuda a desconectar.

2. Celébralo. El parto se acerca, el bebé pronto llegará a tus brazos. Tu cuerpo sabio se pone en marcha. Todo va bien, tu cuerpo sabe hacerlo. Estás perfectamente diseñada.


3. Si tu parto empieza rompiéndose la bolsa, puede que las contracciones tarden un buen rato en empezar, incluso horas y en algunas ocasiones, días. Pero este es otro tema, solo apuntar dos cosas:

                    1. que la mejor manera de ayudar a que las contracciones empiecen, es mantenerte lo más   tranquila posible.

                    2.  que el líquido amniótico contiene básicamente tres sustancias de gran relevancia para la progresión del parto:

-Prostaglandinas. sustancias que van a contribuir a la dilatación del cuello uterino.
-Oxitocina, hormona que facilitará el parto mediante el estimulo de las contracciones uterinas.
-POEF (Placental Opioid Enhancing Factor), sustancia endorfinica descubierta por Kristal, Neurofisiólogo de la Universidad de Búfalo, NY. Su actividad induce al bienestar materno y a la reducción de dolor.

En los mamíferos, la fisiología del parto se completa con la Amniofagia (tomarse el liquido amniótico) Un circuito neuroendocrino, autoestimulante y facilitador de la progresión del parto.
(Extraído de un artículo de Sergio Sánchez de Canarias Biomédica)
Así que si puedes, huélelo, si puedes, chúpalo y si puedes, tómatelo... siempre que sea un líquido limpio y claro.


4. Sigue con tu vida. No centres tu atención en tu cuerpo. Haz algo que te relaje y te mantenga entretenida. Tejer, hacer collares, cocinar, jardinería, pintar, amasar, hablar con una buena amiga que te transmita tranquilidad... en definitiva, distrae a tu mente, para que deje a tu cuerpo hacer.

Al principio, podrás sentir tu contracción, mientas cocinas o pintas.
Más tarde, puede que al llegar la contracción, no puedas seguir con lo que estás haciendo y el cuerpo te invite a cerrar los ojos, a moverte o inclinarte, a respirar diferente o gemir y luego, al pasar la contracción, podrás continuar.
Luego, llegará un momento en que ya no te podrás concentrar, que el cuerpo te pedirá dejarlo todo y buscar una postura o un lugar más cómodo. En este momento te dará igual haber terminado el collar o el queque que estabas preparando se te haya quemado.

5. Mientras puedas estar sola, disfrútalo...nadie va a parir por ti, nadie puede vivir este momento por ti y aunque estés bien rodeada, eres tú quien lo va a transitar. Por eso vive este viaje contigo y con tu bebé, dale una mano invisible y nunca olvides que en cada contracción, los dos están haciendo un enorme esfuerzo. No necesitas nada externo, todo el poder está dentro de ti.

6. Cuando la intensidad aumente y ya no te sientas segura sola, puedes avisar a tu pareja o acompañante, despertarle o pedirle que vuelva a casa si está fuera.

La adrenalina se contagia, por tanto, es importante que tu pareja esté preparada para acompañarte, para transmitirte seguridad y tranquilidad, confianza. Cualquier situación de tensión, nervios, estrés puede bloquear tu parto. Mantente lo más tranquila posible.

7. Es el momento de crear el ambiente que ayude a que la mamá pueda volar, apagar luces, encender velas, tapar ventanas con mantas si es de día (la luz inhibe la oxitocina), música relajante o que te ayude a englobarte, aromaterapia, evitar corrientes o tener frío.

Apagar timbres, sonidos teléfono, alarmas, ruidos...evitar estar hablando por teléfono para que la mamá no se despiste, moverse con sigilo preparando las cositas: el coche si el parto va a ser en el hospital, bolsos, papeles, ropa con la que la mamá va a salir cuando llegue el moemento (algo fácil y rápido, vestido suelto, camisón, bata pues desde que llegue se lo van a quitar).

El acompañante también prepará un bolso propio, con una muda, un libro y algo rico para comer durante el parto (puede que la mama no tenga hambre en muchas horas, pero tú si) y sobretodo, algo rico para después  - si no, después del parto, acabarán comiendo una palmera de chocolate de la máquina expendedora y no es plan.
Así que una buenísima idea, es que la pareja, mientas la mamá va transitando su dilatación, aplaque sus nervios en la cocina, preparando un caldito y una buena tortilla que meterá en el coche hasta que lo necesite ;-)

8. No luches, no controles....déjate llevar.
Las contracciones son como el mar, no puedes controlarlo... puedes nadar y flotar, puedes fluir con las olas o ir contra ellas, pero controlarlas no puedes.
Así que no trates de hacerlo. Respíralas, entrégate, observa como llega, como te inunda, como subes hasta la cresta y como empiezas a bajar. Respira. Entre contracciones, todo está tranquilo.

9. No mires el reloj. Tu acompañante de manera muy discreta, en ciertos momentos y sin preguntarte nada, ni molestarte, puede comprobar el ritmo de algunas contracciones.

Esta fase de arranque del parto en algunas mujeres es muy corta y entran rápidamente en una fase más activa del parto, más intensa y en otras mujeres se puede alargar hasta días...Como no lo sabemos, se trata de no agotarnos, de estar tranquilas y si es de noche, intentar descansar sobretodo entre contracciones. La premisa es, si dudas, no es...así que trata de evitar pasarte las noches previas al parto yendo y vieniendo a urgencias para no acabar agotados.
La pareja que descanse todo lo posible, porque la siguiente noche, es importante que esté descansado.


10, "La fase del no puedo, no puedo."  Esto, para la siguiente entrega :-P










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