martes, 25 de noviembre de 2014

Una reflexión personal sobre el tándem de comadronas y doulas


Uyyy vaya fin de semana de regalos tan bonitos, me en-can-ta. 

Qué les voy a decir!

Me encanta cuando por encima de las luchas de poder, de poner la mirada en nuestros ombligos, miramos el amplio mundo y reconocemos las diferencias y las diferentes realidades de cómo una mujer elige vivir su maternidad.

Cuando somos capaces simplemente de aceptar que algunas desean vivir con otra conciencia y que esto, en medio de la corriente, es mucho más posible lograrlo si te apoyan, si encuentras a otra persona que te anima, que te ayuda, que te escucha y que no deja que te vuelvas loca en medio del mundanal ruido.

Me encanta cuando un profesional entiende su labor y entiende que la única beneficiada al contar con un apoyo extra, el apoyo de una doula, es la mujer y que sus competencias lejos de verse dañadas, se ven realzadas y complementadas.

La asistencia y el acompañamiento de la mano.

Después de mis últimas vivencias como doula en un parto en casa, como doula en un parto hospitalario pero con dilatación en casa hasta los 7 centímetros y llegando al hospital en dilatación completa y casi, empujando y como doula en un hospital privado ofreciendo todo el calor y cercanía, en un parto instrumentalizado, puesssss que me queda claro, que las doulas no sobramos.



Una reflexión personal sobre el tándem de comadronas y doulas

Aquí les copio este post de El Parto es Nuestro que pueden leer directamente aquí 

Aquí os compartimos la experiencia de un matrón en sus años de trabajo atendiendo a mujeres que paren en casa. Un relato y reflexión personal que refleja su visión y forma de trabajar.
Gracias, Mikel, por compartir con nosotras tu experiencia.

El tándem de comadronas y doulas
Soy comadrón especializado en la atención al parto humanizado, hace unos 30 años que atiendo partos a domicilio y en la actualidad he asistido más de 750 partos en casa.
Desde siempre trabajo con doulas, incluso antes de que en España se conociera esta figura y el papel que ellas desempeñan al lado de la mujer en su maternidad y de los profesionales que las atendemos.
Las parejas me escogen como profesional de referencia cuando después de explicarles la forma en que trabajo consideran que les proporciono la seguridad técnica y el trato personal que ellos están buscando. Como comadrón recae sobre mí la responsabilidad de comprobar en las diferentes etapas de la maternidad que la madre y el bebé están bien, y de forma muy especial en el proceso del parto.
Durante mi asistencia a los partos hago equipo con doulas porque ellas complementan mi trabajo y juntos abarcamos todos los aspectos más importantes que permiten vivir a la pareja la mejor experiencia posible.
Desde mi papel necesito conservar cierta objetividad para prever y detectar aquello que puede devenir en una complicación, la naturaleza desarrolla su fuerza y yo me mantengo en tercer plano mientras todo sigue su curso. En algún momento puedo proponer a la mujer algo que mejore la fisiología y siempre es ella la que decide qué hacer. En la fase del expulsivo y alumbramiento de la placenta estoy más presente y activo, comprobando la normalidad y cuidando que el nacimiento sea lo más sano y natural posible para la madre y el hijo que está llegando.
La doula se sitúa cerca de la mujer y su pareja ofreciendo tranquilidad con su presencia; pone su atención en el aspecto emocional de la mujer de parto y la acompaña facilitando su bienestar físico con pequeños detalles durante las diferentes etapas del proceso. Uno de esos detalles que considero importante son las palabras sencillas, de madre a madre, que la doula ofrece en los momentos de angustia o incertidumbre y que relajan a la parturienta y su pareja.
Con su experiencia y desde la intuición, la doula detecta cuando es mejor dejar espacio o acercarse, decir una palabra de aliento o mantenerse callada, mirar a los ojos o tocar suavemente, ofrecer un vaso de agua o preparar algo de comer. Su acompañamiento también facilita a la pareja sostener a la mujer e implicarse emocionalmente en el nacimiento del bebé.
A veces comento a la gestante que la doula es como una “epidural”, pero sin efectos secundarios.
Sinceramente, la entrega y amor que veo en las doulas han ayudado en muchas ocasiones a que un parto abocado a la distocia, es decir, a lo patológico, haya evolucionado favorablemente. De hecho está comprobado que los hospitales que permiten la presencia de las doulas junto a la pareja consiguen una disminución muy importante de cesáreas, fórceps, anestesias y distocias comparadas con aquellos hospitales en que no se permite su acceso. La figura de la doula traspasa fronteras ya que está presente en muchos países y es un elemento muy interesante en la planificación de cualquier parto, sea domiciliario u hospitalario, si se pretende una humanización del mismo.
Desde mi experiencia práctica y positiva a través de los años de colaborar con doulas, expreso mi convencimiento de que es importante que en España se normalice su presencia en todos los ámbitos, ya que el respeto por la mujer que está de parto incluye respetar su derecho de estar acompañada de quiénes ella quiera, incluida su doula.
Miguel Manchola

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